Hace unos días vi por las redes sociales esta frase anónima: "Yo soy de la generación donde los juegos eran en la calle, el respeto se aprendía en casa y la felicidad no dependía del internet". He de decir que yo pertenezco a esa generación porque en mi infancia jugaba en la calle con primos y vecinos, montaba en bicicleta por los alrededores de mi casa y hasta llegué a vender naranjas en la puerta de mi casa junto con mi hermano y su amiga a la gente que pasaba por allí, cosas de niños porque inventábamos nuestros juegos. De mis padres aprendí a respetar a los demás, a decir buenos días, a saber hablar y escuchar, a ser amable y cordial en todo momento, a decir por favor y gracias, pero también aprendí a ser feliz sin necesidad de tener internet, a ser feliz leyendo, a ser feliz jugando, a ser feliz con mis mascotas, con mis padres, con mi hermano o con mis abuelos. Ahora tras el apagón en toda España que nos dejó sin luz, sin teléfono y sin internet volví en cuestión de h...