Hace unos días vi por las redes sociales esta frase anónima: "Yo soy de la generación donde los juegos eran en la calle, el respeto se aprendía en casa y la felicidad no dependía del internet".
He de decir que yo pertenezco a esa generación porque en mi infancia jugaba en la calle con primos y vecinos, montaba en bicicleta por los alrededores de mi casa y hasta llegué a vender naranjas en la puerta de mi casa junto con mi hermano y su amiga a la gente que pasaba por allí, cosas de niños porque inventábamos nuestros juegos. De mis padres aprendí a respetar a los demás, a decir buenos días, a saber hablar y escuchar, a ser amable y cordial en todo momento, a decir por favor y gracias, pero también aprendí a ser feliz sin necesidad de tener internet, a ser feliz leyendo, a ser feliz jugando, a ser feliz con mis mascotas, con mis padres, con mi hermano o con mis abuelos.
Ahora tras el apagón en toda España que nos dejó sin luz, sin teléfono y sin internet volví en cuestión de horas a muchos años atrás, fue como una regresión al pasado. Volví a utilizar el transistor a pilas que tenía olvidado en un cajón, a asomarme a la calle y ver que venía un familiar con velas y un encendedor para que nos alumbráramos, volví a ver como mi mamá colocaba la vela en un frasco de mermelada de cristal vacío y le quemaba un poco el fondo para que cayera el esperma y se pegara la vela y en la habitación, con la vela alumbrando y oyendo la mágica radio esperamos a que llegara la ansiada luz.
Creo que toda la gente que vive en España, españoles o no, valoró y necesitó volver a la calle y cantar, jugar, hablar con el vecino, ayudar al desconocido, estar unido como sociedad, y lo más importante darse cuenta que se puede ser feliz sin internet, sin redes sociales, sin pagar con tarjeta. Creo que fuimos más libres por unos instantes de lo digital y valoramos lo analógico y hasta lo que usaban nuestro padres y abuelos como una simple vela. No se trata de que volvamos a lo de antes, pero tenerlo a mano por si acaso. El kit que nos recomendaba la Unión Europea de cosas que debemos tener en casa en casos de emergencia, del que muchos nos reíamos, no lo debemos desdeñar y en serio tenerlo a mano.
Pienso que se desconectó la red eléctrica y la gente sufrió una desconexión también como sociedad dependiente pero encontró otra conexión como sociedad mas libre y más unida mientras esperaba la vuelta a la normalidad.

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