Dijo William Shakespiare, dramaturgo y poeta inglés, considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos, un hermoso pensamiento:
"Hay que alzar las palabras, pero no la voz. Porque no es el trueno, es la lluvia la que mantiene vivas las hojas"
Es una bella similitud la que hace Shakespeare de la palabra con el trueno, la lluvia y las hojas, que nos enseña lo hermoso que es trasmitir la palabra sin dar voces.
Hoy vemos en la política española como en los plenos del Congreso de los Diputados o en las Comisiones de Investigación, los políticos están más pendientes de alzar la voz, y en muchas ocasiones insultando, que alzando la palabra para construir. Se empeñan más en destruir al otro político criticándolo hasta de forma personal. Han muerto las ideas, la palabra, el consenso, la crítica constructiva, el proyecto de país conjunto, los acuerdos. Alzar la palabra ya no vale para nada. Ahora gana en la política el que alza la voz, el ruido, el trueno, y la palabra se mantiene en segundo plano, la lluvia debería mantener las hojas vivas pero son hojas muertas.
Una personalidad mundial que alzaba la palabra y nunca la voz era el Papa Francisco. Hablaba con claridad, con inteligencia, con humildad y sin estridencia. Hemos perdido un buen papa, carismático y gran comunicador que escuchaban con atención ateos y cristianos, políticos y artistas, necesitados y ricos, mujeres, el colectivo LGTBI, periodistas, etc, etc, porque era de interés la palabra del pontífice para muchas gentes del mundo en que vivimos. Creo que mantuvo vivas las hojas.
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| William Shakespeare |

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