
Decía Platón, eminente filósofo de la Grecia antigua, fundador de la Academia de Atenas, considerada tradicionalmente como la primera universidad de Occidente:
"Nadie es más odiado que aquel que dice la verdad"
Vivimos en un mundo en que los políticos, las redes sociales y los medios de comunicación están empeñados en decir mentiras y darles visibilidad. El que dice la verdad, no es valorado, no importa, apenas tiene voz y mucho menos visibilidad. El que dice la verdad muchas veces se convierte en un elemento molesto y hay que callarlo como sea.
Hoy pasé por enfrente de los Juzgados de Valencia porque quedan de camino a mi casa y me paré a reflexionar sobre el Juicio de la Dana de Valencia que en estos días ha tenido mucha actividad porque han declarado ante la jueza los políticos responsables de la gestión de esta catástrofe. Lo increíble es que hay políticos que debían estar al frente de esta gestión y no estaban o no lo supieron gestionar de manera eficaz. Yo me pregunto ¿Porque no estaban? o ¿Porqué no supieron resolver un asunto tan grave cómo una riada? No nos han dicho la verdad. Los valencianos merecemos una explicación. Lejos de decir la verdad le echan todas las culpas a los técnicos y a los bomberos. Precisamente a los bomberos que son verdaderos héroes ante las catástrofes, jugándose la vida, y los técnicos que con años de experiencia valoran todo tipo de situaciones adversas. Lamentablemente tienen como jefes a políticos ineptos y mentirosos. La verdad de los bomberos y de lo técnicos está silenciada, además de estar mal pagados sus servicios.
Siento indignación porque después de seis meses de esta terrible riada que afectó a tanta gente, porque perdieron sus casas y sus vidas, no han recibido una explicación veraz de los hechos y una verdadera reconstrucción de todo lo afectado.
Mucho ánimo Valencia, y que no se olvide este asunto.
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