El ponche crema venezolano tiene un origen bien documentado y está ligado directamente a una persona. Fue creado en Caracas en 1900 por el químico, perfumista y empresario Eliodoro González Poleo. Buscaba desarrollar una bebida alcohólica cremosa inspirada en los ponches europeos. Eliodoro Gonzáles vivió una época en la que muchos profesionales combinaban ciencia, farmacia y manufactura artesanal. A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Caracas vivía una fuerte modernización urbana. Existía una gran influencia en perfumería, farmacia y licorería europea. González buscaba resolver que las bebidas tipo ponche, también conocidas como eggnogs, no se dañaran rápido, no se cortaran fácilmente y pudieran almacenarse y distribuirse y su reto fue crear una bebida alcohólica, cremosa y estable apta para el clima tropical de Venezuela.
Los ingredientes fundamentales del ponche crema fueron leche, huevos (principalmente las yemas), azúcar, alcohol (el ron venezolano) y especias (vainilla y notas aromáticas). Lo innovador no fue el ponche en sí, sino el equilibrio químico entre grasa, proteína y alcohol, el método de emulsión controlada, que evitaba que la leche se cortara y el uso del alcohol como conservante natural y saborizante. En 1900 se registra oficialmente el ponche crema Eliodoro González, se embotella en vidrio y se vende como un producto industrializado. Su consumo se asoció desde el inicio a celebraciones y visitas formales en Navidad y Año Nuevo. Las razones por las que se afianzó como bebida navideña fueron su inspiración en bebidas alcohólicas cremosas europeas que se consumían en invierno y Navidad. También desde principios del siglo XX se promovió como bebida para brindar, que se servía en vasos pequeños para ofrecer a las visitas y su producción fue estacional, solamente se elaboraba y se compraba en diciembre.
El ponche crema se elaboraba de forma artesanal en las casas antes de la aparición del ponche industrial de Eliodoro González. Eran bebidas con influencias de los ponches españoles e ingleses con la adaptación local del ron venezolano. Se hacía para ocasiones especiales como la Navidad, no se conservaba mucho tiempo, se consumía recién preparado y cada familia tenía su manera de hacerlo, con más o menos ron, o más o menos huevo.
A partir del siglo XX el ponche crema industrial se vuelve popular, pero el ponche casero sigue vigente. La tradición del ponche casero se mantuvo porque era más barato hacerlo en casa y cada familia le daba su sabor personal. Con la aparición de la leche condensada industrial se agrega junto con la leche para elaborar la bebida y también se varía agregándole nuez moscada o canela.
El escritor merideño Mariano Picón Salas describe la Navidad caraqueña de principios del siglo XX y las bebidas festivas familiares:
“La Navidad caraqueña era una ceremonia doméstica: dulces espesos, bebidas perfumadas, el ponche servido con parsimonia, y una sociabilidad que se prolongaba hasta la madruga
José Rafael Pocaterra, escritor venezolano, alude a las celebraciones decembrinas de principios del siglo XX con esta frase:
“En las salas bien alumbradas circulaban los dulces, los vasos pequeños de licor espeso, y aquella alegría algo solemne de las fiestas de Pascua.”
Tanto Picón Salas como Pocaterra documentan el ritual cultural del ponche que se consolida como símbolo navideño venezolano.
En mi casa, el ponche crema siempre fue una bebida hecha en familia. Lo preparaban mi madre, mis tías o mi prima, cada una con su toque particular. Recuerdo especialmente que una de mis tías lo hacía también para sus nietas, que en ese entonces eran niñas, en una versión sin alcohol, adaptada para que ellas también participaran de la tradición.
El recuerdo más reciente es el de mi prima, quien lo preparó para estas navidades. Cuando llegamos de visita, nos ofreció su ponche, que estaba delicioso, con el ron en su punto exacto. Antes de la cena navideña, apenas cruzamos la puerta, nos sirvió el ponche como gesto de bienvenida. Mientras lo bebíamos, la conversación fluía con calma, se calentaban las hallacas, se ponía la mesa y se aguardaba la llegada del Niño.
Estos hechos vividos encarnan una tradición profundamente arraigada en la cultura venezolana, que ya aparecía registrada en las crónicas y artículos costumbristas de la prensa caraqueña de principios del siglo XX, donde se afirmaba:
“No había visita sin el ofrecimiento ritual: un dulce, una bebida fuerte y dulce, excusa perfecta para prolongar la conversación”
Hurgando en el recetario de mi madre, encontré dos recetas de ponche que transcribo a continuación. La segunda receta preparada con leche condensada y flan era la que preparaba mi madre. Y la primera receta, donde se macera el huevo en limón, me resulta de otro tiempo, como las que debían preparar en las casas de antaño:
LICOR DE HUEVOS (PONCHE)
Ingredientes
3 huevos, jugo de limón, ¼ de litro de ron, 300 gr de azúcar.
Preparación
Ponga 3 huevos bien frescos enteros con todo y cáscara en un recipiente de vidrio que tape bien y cúbralos completamente con jugo puro de limón. Deje macerar durante unos ocho días hasta que disuelva el calcáreo. Retire entonces las membranas y remueva cuidadosamente, para que mezcle bien. Se le agrega entonces ¼ de litro de caña o ron y unos 300 gr de azúcar removiendo siempre hasta que ésta disuelva completamente.
CREMA PONCHE
Ingredientes
1 flan de 8 porciones, 4 tazas de leche, 1 lata de leche condensada, la medida de 1 lata de leche condensada pero de ron.
Preparación
Con la leche se hace el flan según las instrucciones. Al entibiar ponga en licuadora y agregue la leche condensada y el ron, que se mide con la misma lata de la leche condensada, y batir durante 5 minutos. Poner después en recipiente adecuado. Meter en nevera para servir bien frío.

Ponche crema servido en vasitos
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| Ponche crema casero en botella de vidrio |
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| Brindis con ponche crema en una Navidad venezolana |

Ponche crema Eliodoro González


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