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| El antipasto en una típica trattoria italiana |
Es una preparación que trajo a Venezuela la inmigración italiana a partir de la década de los cincuenta del siglo XX, cuando hubo una gran afluencia. Su origen es antiguo, se remonta a la época del Renacimiento. Se servía antes de las comidas en agasajos y banquetes. De la palabra antipasto o antipasti (previo a la comida), suele servirse en Europa como primer platillo o entrada. Tradicionalmente este plato tiene la intención de abrir el apetito de las personas.
La modalidad de antipasto que se consume en Venezuela con mayor frecuencia es con verduras encurtidas. También como entrada, algunos a base de atún y salsa de tomate, entre otros vegetales como zanahoria, cebolla, pimiento, apio, coliflor, etc. Todos los vegetales mencionados se preparan en salmuera o a la vinagreta. Suelen consumirse acompañados de galletas saladas o pan tostado.
En épocas recientes, el gusto de picar por los venezolanos, que se aprovecha a la hora de tener invitados, lleva a algunas familias venezolanas a colocar como pasapalo a la hora de compartir, y no necesariamente se usa como antesala a la comida fuerte.
El antipasto se volvió casi indispensable en fiestas familiares grandes como bodas, bautizos, primeras comuniones y cumpleaños importantes. En estas celebraciones el antipasto se servía como entrada en bandejas grandes o en copas individuales. También en Navidad y Año Nuevo el antipasto en muchas casas se convirtió en parte de la mesa festiva junto a la hallaca, el pan de jamón y la ensalada de gallina. En los clubes sociales y deportivos, sobre todo en clubes italianos o asociaciones de inmigrantes donde se mantenían tradiciones gastronómicas, se servía el antipasto en sus celebraciones. También se servía el antipasto como entrada en los innumerables restaurantes o trattorias que abrieron inmigrantes italianos entre las décadas de los años 40 y 60 del siglo XX en ciudades como Maracaibo, Caracas, Valencia, Maracay y Mérida, lo que ayudó a difundirlo a la población local. En las reuniones familiares informales, el antipasto se preparaba gracias a la popularización del uso de las conservas (pimientos, pepinillos, espárragos enlatados) y productos como las aceitunas, lo convirtieron en un plato vistoso y fácil de preparar para recibir a los invitados.
La versión venezolana del antipasto se caracteriza por ser una mezcla cocida, con aceite o vinagre, de vegetales y pescado en conserva (atún o sardinas). Es un plato que se come frío y aunque su nombre es italiano en Italia no existe exactamente esta mezcla; es una reinterpretación venezolana de la idea del antipasto.
El antipasto se menciona en los recetarios de la gastronomía venezolana de Myriam Navarro y Armando Scannone que incluyen versiones del antipasto criollo y también en la memoria oral del venezolano, mucha gente recuerda que el antipasto en fiestas viene de las “tías italianas” o de los “abuelos inmigrantes”.
El antipasto es un claro ejemplo de fusión gastronómica: un plato europeo adaptado a ingredientes y gustos locales que terminó por ser 100% parte de la mesa venezolana.
El antipasto en Venezuela nació de la inmigración italiana pero se transformó en una entrada criolla que es muy tradicional en reuniones y celebraciones.
En mi memoria quedan las celebraciones en la trattoria da Lino en la ciudad de Mérida, muy cerca del Seminario, atendido por Lino y su esposa. Fue un lugar donde tantas celebraciones familiares quedaron grabadas en mi cabeza: mi grado universitario, en que nos fuimos la familia al completo a comer al mediodía. después de haber recibido el título. También el grado de mi madrina, celebrado con tanta gente que llenó el establecimiento, o tantos domingos en que decidíamos comer mi familia y yo sus deliciosos platos italianos y la última vez quizás, con mi profesor y amigo de la universidad.
Era un sitio acogedor, con sus manteles blancos y sus sillas de madera, sus techos en forma de arco y vigas también de madera, sus paredes adornadas con platos, cuadros y lámparas y sus ventanas con delicadas cortinas que hacían del lugar un restaurante diseñado con gusto. En el pasillo de la entrada al local había un relieve horadado en la pared que mostraba el mapa italiano, la "bota italiana", que a mi hermano y a mi nos resultaba llamativo. Lo mirábamos y lo tocábamos porque nos resultaba bastante original.
El antipasto que siempre pedíamos como entrante a las comidas era exquisito. Mi madre también lo preparaba para cumpleaños o reuniones familiares, al estilo venezolano y le quedaba muy bueno. El antipasto de la trattoria lo elaboraban con ese toque italiano. Recuerdo que llevaba berenjenas, aceitunas, pimientos… tal vez otro ingrediente que se me escapa y que a mi me sabía a gloria, igual que mis preferidos los canelones. Eran muy buenos cocineros, ponían cariño y detalle a todos sus platos. La trattoria fue un verdadero referente en la ciudad de Mérida, ¿Quién no conocía la trattoria?, la única en la ciudad y una de las mejores del país, si no la mejor.
Según mis fuentes y lo que me comentaba un tío mío, la trattoria de Mérida fue una herencia del padre de Lino, un italiano que hereda el local de la trattoria y el viejo hotel Europa, que había fundado su padre y en donde se quedaban en algunas de sus habitaciones los estudiantes, también llamados bachilleres universitarios, uno de ellos mi tío, que llegaban de otras tierras para estudiar una carrera en la prestigiosa Universidad de los Andes en la década de los 60 y 70 del siglo pasado. Los estudiantes, con toda probabilidad, disfrutaron de sus exquisitas comidas italianas, en especial el espagueti a la boloñesa, por tan solo un bolívar con 50 céntimos.
Tras el fallecimiento de su padre, Lino, arquitecto de profesión, diseñó los modernos locales del Restaurant Trattoria Da Lino, y combinó su profesión de arquitectura con la gastronomía italiana.
Una de las características de la atención a los clientes en la trattoria era el trato cercano a la gente de su dueño y el sabor tan casero de las comidas. Siempre venía a la mesa a preguntar si todo estaba bien, con un trato muy cercano y amable, un estilo muy italiano en tierras venezolanas donde nos deleitamos muchos y muchas veces con su delicioso antipasto, elaborado y supervisado por él y su esposa, que fueron el alma de una época pasada de un restaurante muy acogedor.

Trattoria Da Lino en Mérida, Venezuela

Trattoria Da Lino en Mérida, Venezuela

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