Abajo de mi casa, en la plazoleta trasera, hay sembrados una hilera de arbolitos no muy altos que cada primavera florecen con una flor entre blanca y amarilla que desprende un aroma suave y delicado. Cada vez que salgo de mi casa o llego a ella tengo que pasar por debajo de ese árbol que todas las primaveras florece en abundancia dándole un olor especial a la plaza.
Una de esos días en que pasamos por debajo del árbol, mi madre arrancó un ramillete de esas olorosas flores para que yo las pusiera en un jarrón con agua y así tener mi habitación aromatizada. Cuando llegué a casa, cogí un pequeño jarroncito de cerámica toledana que tenía guardado, lo llené de agua y coloqué dentro de él las flores y las puse sobre mi escritorio. Desprendían un gran aroma y lo más sorprendente es que aquel pequeño ramillete duró intacto y perfumando el entorno unos diez días y los capullos que tenía se abrieron regalándome unos días más de ese divino olor. Creí que aquellas flores se marchitarían a los dos o tres días, pero para sorpresa mía duraron mucho más y esos retoños se abrieron no estando en su árbol sino en mi jarroncito toledano.
Me pareció mágico aquel comportamiento de esas flores tan duraderas y decidí averiguar qué árbol era aquel sembrado en la plaza que veo desde mi balcón. Tomé algunas fotos con mi móvil de los árboles y las envié a mis amigos del pueblo, agricultores y amantes de la naturaleza. Les pregunté cuál era el nombre de esos árboles florecidos y me respondieron que se trataba del acebuche, también llamado olivo borde que florece entre los meses de abril y junio, de flor blanquecina que sale en forma de racimo.
Investigando por mi parte un poco más sobre el acebuche, encontré que en España hay una Virgen que tiene que ver con el acebuche y para sorpresa mía esa Virgen es la Virgen del Rocío , que es venerada en la aldea de Almonte (Andalucía), donde una vez al año van en peregrinación las gentes de los alrededores que conforman las romerías que hacen el Camino del Rocío hasta llegar a la aldea donde se encuentra la imagen.
La leyenda, que nos la cuenta una famosa sevillana que dice una parte de su letra "la historia de un almonteño que salió de cacería", se desarrolla a finales de la Edad Media, en que un cazador de la aldea de Almonte, se adentró en su jornada de cacería en un bosque que en la actualidad pertenece al importante Parque Nacional de Doñana en Andalucía. De repente, sus perros de caza empezaron a ladrar en una zona de matorrales. Al acercarse el cazador a los matorrales donde estaban los perros alertando de algo, vio que en un tronco hueco de un árbol de acebuche había una imagen de la Virgen María. Sorprendido por la belleza de la imagen de la Virgen, decidió llevársela al pueblo. Misteriosamente, al día siguiente, la Virgen había desaparecido. Los habitantes del pueblo la buscaron por todas partes y la encontraron en el mismo lugar donde fue hallada, es decir, en el tronco del acebuche. Las gentes interpretaron que debía quedarse allí y construyeron una ermita para venerarla, utilizando el tronco como parte del pedestal donde colocaron la imagen. Con el tiempo la devoción fue creciendo hasta nuestros días y la imagen pasó a ser conocida como Virgen del Rocío. pero ¿Por qué es llamada Virgen del Rocío? También el origen del nombre forma parte de una leyenda que dice que en el siglo XVII hubo una gran sequía y las gentes pidieron y rezaron a la Virgen para que volviera la lluvia tan deseada para los campos. Una mañana comenzó a llover y la Virgen amaneció mojada por el rocío de la lluvia. desde entonces se la empezó a llamar Virgen del Rocío.
Como dato curioso puedo decir que una casa en la que viví tenía por nombre Rocío y una vez mi padre, me regaló un relieve en plata con la forma de la cara y dentro, protegida por un cristal, la figura de la Virgen del Rocío. Es un camafeo grande, que yo colgué en la pared en la cabecera de mi cama y ahí está la Virgen, custodiando mis sueños.
| Virgen del Rocío |
![]() |
| Flor del acebuche |
Sevillana de la Virgen del Rocío

Comentarios
Publicar un comentario