En un post enviado por una persona de mis contactos donde se desea un buen fin de semana y adicionalmente se pone una frase que me ha cautivado:
"Tómate tiempo para hacer cosas que hagan que tu corazón sonría".
Hoy he rebuscado en los cajones de mi habitación y he encontrado una fotografía con historia. Mis padres me habían colocado en la hierba junto a unas florecillas amarillas, típicas de los campos de Arlés en Francia. Yo tenía para ese entonces un año de vida. Mi madre me había vestido con un trajecito rejo y un gorrito blanco. En mitad de aquellos colores tan primaverales y tan propios de los campos franceses, mi expresión era de agrado, sonreía y los ojos se me cerraban, tal vez al sentir el aire fresco de la primavera.Mi madre me cuenta que aquella fotografía que mi padre me tomó y mandó a revelar, fue pedida por el dueño de la tienda para ser expuesta en la vitrina y la pudieran contemplar las personas que pasaban por allí, amantes de la fotografía. Mis padres accedieron a que mi foto fuera expuesta en aquellos años de mi corta edad en donde aparecían los campos que adoraba Van Gogh para pintar sus famosos cuadros durante su estancia en Arlés.
Al buscar esa fotografía, tomarme mi tiempo para hacerlo, y haberla conseguido hizo que mi corazón hoy sonriera. Debemos tomarnos un tiempo para hacer las cosas que nos hacen felices. Es sencillo y gratificante que hagamos cosas para sonreír desde el corazón.

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