En estos últimos tiempos hemos estado escuchando que en Venezuela líderes opositores al gobierno venezolano hablan de la búsqueda de la libertad, también lo han hecho líderes del gobierno, y si nos remontamos al siglo XIX también nos encontramos que Simón Bolívar luchaba para conseguir la ansiada libertad. Es como si el venezolano siempre ha querido romper las cadenas, vivir en un mundo libre, sin ataduras, es inconformista con lo que representa una tiranía, o una injusticia, o una imposición por la fuerza.
Para conocer hasta donde ha sido capaz el venezolano para obtener la libertad, me ha parecido conveniente hablar de una mujer, -precisamente ahora, que también hay una mujer lideresa de un proyecto político para Venezuela- de nombre Luisa Cáceres de Arismendi, que vivió en la época de la independencia venezolana, que conoció a Bolívar y que estuvo siempre dispuesta a no rendirse por conseguir la causa independentista.
Hace muchos años y recordando un viaje de mi infancia del que tengo recuerdos más nítidos, logro visualizar en ese viaje la Isla de Margarita. Entre muchos recuerdos me quedaron la vista de delfines desde la cubierta del ferry que nos llevaba a la isla, las empanadas de cazón que vendía una viejita por las calles, una puesta de sol en las playas cristalinas o tantas olas en la playa de nombre Playa El Agua, el paseo en barca por la Laguna La Restinga en compañía de un amigo de la familia que se llamaba Lino Marcano, las tortugas que nos quería regalar la dueña de la pensión donde dormíamos, los vestidos vistosos de colorines que me compró mi mamá porque Margarita era puerto libre y que después heredaron mis primas menores, las tardes que acompañaba a mi mamá a hablar desde un teléfono público de la plaza para preguntar si ya había nacido una prima. Pero un recuerdo fue especial, cuando conocimos el Castillo Santa Rosa y que lo que más tengo en mi memoria fue cuando mi hermano y yo salíamos y entrábamos jugando en la torreta de vigilancia, donde tantas veces un vigía español o un patriota miraba al mar para alertar si venían o no los corsarios que saqueaban el castillo sin contemplaciones, o si venía algún barco enemigo y que hasta creo que conservo una fotografía de las que tomaba mi padre con su cámara.
Una hermosísima canción venezolana que escuché algunos años después en uno de los antiguos casettes cantada por la Rondalla Venezolana, describe la Isla de Margarita y tiene una parte de su letra con la siguiente frase: “Hay una iglesia en Santa Ana y un castillo Santa Rosa donde probó su heroísmo la mujer venezolana”, me hizo acordarme de mis profesores de colegio que me enseñaban que aquella mujer que probó su heroísmo en el castillo de Santa Rosa en Margarita era Luisa Cáceres de Arismendi, considerada la mujer más relevante por su participación en la independencia de Venezuela.
Luisa Cáceres de Arismendi nació en Caracas. Su padre era profesor y la enseñó a leer y escribir y muchas enseñanzas morales. Se vio inmersa en las guerras de independencia junto a su familia. Mataron a su padre y a su hermano mayor. La temible ofensiva del español José Tomás Boves obliga a los patriotas a abandonar Caracas y huir hacia oriente bajo las órdenes de Simón Bolívar. En la travesía mueren cuatro tías de Luisa y solo quedan ella, su madre y un hermano menor. El coronel del ejército patriota Juan bautista Arismendi que ya conocía de Caracas a la familia de Luisa, se casa con ella y les da protección a los patriotas llegados de Caracas en la Isla de Margarita. El ejército español en su ofensiva toma Margarita y apresa a Arismendi que escapa y se esconde con su hijo, entonces apresan a Luisa en el Castillo Santa Rosa que está embarazada. Arismendi toma preso a un español jefe del Castillo Santa Rosa y a otros tantos. El ejército español entonces pretende canjear a este preso y a los demás por la esposa de Arismendi a lo que éste contesta “Dígale a su jefe español que sin patria no quiero esposa”. Luisa Cáceres da a luz una niña que nace muerta. Las condiciones en prisión no han sido nada favorables para su embarazo. Arismendi intenta asaltar el castillo para sacarla de allí sin éxito alguno. Ella es trasladada a varias prisiones y a un convento hasta que finalmente se la llevan a España. En el trayecto sufre el ataque de corsarios y es abandonada en una isla de las Azores. Logra llegar hasta Cádiz donde no la meten en un calabozo pero la mantienen confinada, se le da mejor trato, con una pensión y a cargo de una familia. En esta ciudad se le obliga a firmar a favor del Rey de España y a renegar de la causa patriótica de su esposo a lo que ella se niega. Decía que “el deber de su esposo era luchar por la libertad y servir a la patria”. Más tarde es ayudada por un conocido inglés a viajar a Venezuela. Se reúne con Arismendi en Margarita donde se le da la libertad y posteriormente se logra la Independencia de Venezuela del imperio español.
Luisa Cáceres de Arismendi fue una verdadera luchadora por un ideal de libertad, fue siempre leal a su esposo y a la causa independentista y como mujer sufrió la pérdida de gran parte de su familia en la guerra, las penurias de la prisión donde pierde la vida su hija recién nacida, los ataques de corsarios en su travesía a España, pero era fuerte, no se doblegaba ante nada ni ante nadie hasta lograr la libertad soñada y estar junto a su esposo para disfrutar de ser libres.
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| Retrato de Luisa Cáceres de Arismendi |
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| Rostro de Luisa Cáceres de Arismendi en los billetes de 20 bolívares |
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| Castillo Santa Rosa en la Isla de Margarita-Venezuela |
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| Retrato de Juen Bautista Arismendi, prócer de la Independencia de Venezuela casado con Luisa Cáceres |
Canción venezolana Mar de la Virgen Bonita interpretada por Simón Díaz y la Rondalla Venezolana




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