Hace unas semanas estaba sentada en una terraza de un bar y como no hacía frío se estaba bien fuera del establecimiento. De pronto se me acercó una mujer que parecía que me iba a pedir algo y efectivamente así fue. Me dijo que si por favor le podía comprar una cerveza sin alcohol. Me pareció algo extraño lo que me pedía aquella mujer, nunca alguien me había pedido que le comprara una cerveza. Entonces mi mente reaccionó y pensé ¿Es posible que una mujer haya sido la inventora de la cerveza, una bebida tan universal? Me puse inmediatamente a indagar y mis incógnitas quedaron resueltas. Esa bebida tan antigua, que ya la bebían en el antiguo Egipto y en la antigua Mesopotamia, que es barata, que es universal y que se consume en tantos bares y restaurantes o que se puede comprar en establecimientos de alimentación en formato de lata o de botella, de diferentes marcas, la creó tal como la conocemos hoy en día una mujer llamada Hildegarda de Bingen.
Hildegarda era una monja alemana que vivió en el siglo XII, en plena Edad Media. Sus padres la ingresaron al convento siendo una niña ya que era la décima hija y no la podían criar además de que siempre fue una niña enfermiza. El convento era masculino, pero había una celda únicamente para mujeres novicias. Su vida en el convento transcurrió entre libros. Fue muy estudiosa en materia de música, botánica, teología, poesía. Ella decía que desde niña tenía visiones y las obras que escribió provenían de esas visiones. Escribió sobre la armonía del hombre y el universo. Fue una gran estudiosa de los clásicos como Platón y Aristóteles. Era de suponer que en los monasterios se estudiaba y se transmitían los saberes en la Edad Media, porque era de los pocos lugares donde se sabía leer y escribir. Creó hermosas piezas musicales que eran verdaderos coros angelicales, tal como los veía en sus visiones. Se considera también que Hildegarda de Bingen fue la primera sexóloga, porque estudió a la mujer y conoció el orgasmo femenino, no como algo pecaminoso, sino más bien como algo revitalizante, bello y ardiente, no entendiendo el sexo sólo para la procreación. Fue creadora también de un lenguaje artificial, con un nuevo alfabeto.
Su gran creación, además de las que hemos nombrado, fue agregar a la cerveza el lúpulo, que es una planta herbácea. Gracias a sus conocimientos de botánica, que quedaron documentados, Hildegarda de Bingen descubrió que el lúpulo tenía propiedades antibacterianas y era mejor mezclarlo a la cerveza en vez de hacerlo con agua que era insalubre y que además le daba ese sabor amargoso que conocemos hoy en día y era un extraordinario conservante de la cerveza para que mantuviera por mucho tiempo sus propiedades.
Hildegarda llegóa ser abadesa de su convento y se independizó fundando otros monasterios. Tuvo sus seguidores y también sus enemigos, siendo la propia Edad Media en la que vivió su principal obstáculo porque se salió de las normas establecidas por la sociedad y la moral de la época. Fue una mujer adelantada a su tiempo a la que debemos principalmente la conservación, el sabor y la pureza de la cerveza gracias a haberle agregado el lúpulo, una hierba con excelentes propiedades que Hildegarda observó en los huertos de su convento y documentó allá por el siglo XII, una época en que los conventos eran lugares propicios para el conocimiento.

Hildegarda de Bingen, creadora de una bebida universal

Lúpulo, planta herbácea que se agrega a la cerveza para darle sabor, conservación y pureza

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