Hoy hablamos de Isabel de Villena, una escritora de finales de la Edad Media y comienzos del Renacimiento. Me ha llamado la atención su nombre Isabel, que es mi mismo otro nombre y su apellido Villena, que es el nombre del pueblo donde nació mi abuelo materno. Tal vez estas dos circunstancias me llevaron a detenerme en esta mujer desconocida para mí, y una tercera coincidencia es que esta interesante mujer nació y vivió en Valencia que es la ciudad donde resido actualmente. Isabel de Villena nace en Valencia a principios del siglo XV. Era hija natural de Enrique, el Marqués de Villena, un noble emparentado con la realeza castellana y aragonesa, una persona muy cultivada en astronomía y astrología y gran traductor de lenguas, muy influyente en la época y que había tenido a Isabel con una mujer desconocida. Su padre, el Marqués de Villena muere cuando la niña cumple cuatro años y entonces es criada como si fuera una hija por la reina María que estaba casada con Alfonso El Magnánimo, rey de Aragón y Valencia. Isabel, cuando cumple quince años decide ingresar en un convento, el de la Trinidad, que hoy día aún existe en la ciudad. Fue una mujer que recibió una gran educación, era muy inteligente y cultivada y fue una gran escritora. Pronto se convirtió en abadesa del convento y dedicó toda su vida a escribir en valenciano, en castellano y en latín, lenguas que dominaba muy bien. Muchos de sus escritos lamentablemente se han perdido. Su obra más famosa y de las pocas que se conservan fue Vita Christi (Vida de Cristo).
En esta obra se habla de la vida de Cristo dándole un protagonismo a las mujeres que le acompañaron y se hace desde una perspectiva de un Cristo más humano, más mundano. Para escribir la Vida de Cristo, Isabel de Villena utiliza los evangelios canónicos, es decir los cuatro evangelios que conforman el Nuevo Testamento, pero también utiliza los evangelios apócrifos, que son escritos antiguos que hablan de la vida de Jesús y sus discípulos pero que no fueron incluidos en la Biblia.
En la obra de Isabel de Villena, se menciona el Nacimiento de Cristo en Belén, el reconocimiento del buey y la mula y la adoración de los pastores. Isabel se entretiene en la llegada de los Reyes Magos. La familia de Jesús debe abandonar su tierra huyendo a Egipto, que generará la persecución de los Santos Inocentes. Ana, en la obra de Isabel de Villena, se nos muestra como una madre y abuela amorosa y preocupada por la alimentación del niño en el viaje hasta el punto que hace preparar una cesta con viandas para los padres y huevos que se deben hervir convenientemente para darlos de comer a Jesús. En Egipto la Virgen María tiene que coser para tener un sustento en la familia y es cuando por primera vez Jesús llama padre y madre a sus progenitores. Continúa con las predicaciones de Jesús, donde la autora hace énfasis en los milagros de Jesús hacia las mujeres. Se habla de las bodas de Caná, del obrado del vino por intercesión de María, en que según los evangelios apócrifos utilizados fue la boda de San Juan. Otros milagros mostrados fueron la resurrección del hijo de una viuda, la resurrección de la hija de un príncipe y la conversión de María Magdalena que es presentada como un verdadero enamoramiento a Jesús. María Magdalena es considerada una gran seguidora de Jesús, que le entrega a ella doce pares de guantes para que cure a los enfermos de doce enfermedades espirituales como la envidia, la ira, la soberbia, la maledicencia, etc. Durante la Pasión de Cristo sor Isabel de Villena nos muestra el sufrimiento de la Virgen María. Durante la Resurrección de Jesucristo a las primeras que se les aparece es a las mujeres que vivieron en cada momento su calvario y su muerte. En la Vida de Cristo Isabel de Villena revela en todo momento el nacimiento, la infancia, la vida, muerte y ascensión de la Virgen María.
En la narración de la vida de Jesucristo escrita por Isabel de Villena se da una gran importancia al género femenino. Quería recalcar claramente la presencia de las mujeres. Hay autores que han visto rasgos feministas en los escritos de sor Isabel de Villena y hasta afirman que rebatió con escritores de la época que defendían la misoginia, es decir la consideración de que la mujer era inferior al hombre.
Pienso que el feminismo como se conoce en la actualidad y en el siglo XX cuando empezó su andadura nada tiene que ver con los escritos de Isabel de Villena y su contexto histórico, pero si es cierto que en su Vita Christi se otorga una marcada importancia a las mujeres que rodearon a Jesús presentándolas como mujeres amorosas, sacrificadas, valientes, siendo retratadas sus cualidades tal como eran.
Vita Christi fue una obra única para su tiempo: el siglo XV, llamado el Siglo de Oro valenciano por su gran auge de las letras y el conocimiento. Imagino a Isabel de Villena escribiendo entre esos muros del Convento de la Trinidad, un gran foco cultural que frecuentaban poetas y escritores y que estuvo muy vinculado a la Universidad Literaria de Valencia. Un convento donde ella muere a causa de la peste y tras sufrir riadas, guerras contra los franceses y la Guerra Civil Española, quedan en pie las gruesas paredes del convento que ha sido olvidado por los valencianos igual que ha sido olvidada la importancia de la obra de sor Isabel. Fue la primera mujer que escribió en valenciano, una lengua que aún persiste y se enseña y se habla en tierras valencianas, que alguna vez estuvo prohibido, pero aún sigue vivo. No se debe perder, es patrimonio de todo el que lo habla porque tiene una gramática y una literatura que nos legó Isabel de Villena en una de las obras religiosas más bellas del siglo XV.
Ahora que estamos en Navidad es importante recordar la adoración de los pastores al Niño Jesús, las figuras de la mula y el buey y la llegada de los Reyes Magos a Belén como escenas de amor y de humanidad que nos enseñaba Isabel de Villena con la presencia de María, la madre tierna y amorosa del recién nacido que nació en Belén.
Feliz Navidad para mis lectoras y mis lectores…


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