Hace ya unos años mi madre y yo nos disponíamos a conocer la casa museo que alberga el famoso ”baúl de la Piquer” en la ciudad de Valencia. Conchita o Concha Piquer fue la gran cantante de la copla que tanto gustaba a mi abuela y a mi madre por ser valenciana y porque de verdad fue una gran artista en los escenarios, considerada una de las mejores en su género.
En ese museo que es su casa natal se conserva el baúl donde la artista guardaba sus vestidos y atuendos que trasladaba en sus viajes a lugares donde actuaba para formar parte de un gran espectáculo, porque seguramente era grandioso. Llegamos a las puertas de la casa museo y estaba cerrada. Aquel día como quien dice, perdimos el viaje, pero no fue tan en balde porque nos dio un poco de hambre y nos metimos en una panadería de la esquina y que con toda probabilidad ya existía en la época en que Conchita Piquer era una niña. Nos compramos unas empanadillas valencianas, una de pisto y atún y otra de espinacas con piñones y nos comimos aquellas delicias tan tradicionales de la gastronomía de barrio de ciudad. Nos fuimos a casa pensando al menos, para que nos sirviera de consuelo por no haber podido conocer la casa museo, que esas empanadillas las comía la gran artista cuando era una chiquilla que correteaba las calles de su barrio.
Conchita Piquer nació en Valencia a principios del siglo XX. Pertenecía a una familia humilde y su pasión era cantar siendo casi una niña en los teatros de la ciudad, tanto que un día la descubrió el maestro Penella, un compositor valenciano que triunfaba por aquel entonces en América y se la llevó a Nueva York, siendo ella apenas una adolescente. En un teatro presentó su ópera El Gato Montés y en el entreacto Conchita Piquer cantó una canción y fue muy ovacionada por el público. Desde ese momento comenzó el éxito de la cantante triunfando en los teatros de Broadway durante cinco años, regresando luego a España.
El maestro Penella compuso para ella un pasodoble llamado en tierra extraña donde se cuenta que una española en Nueva York celebra la Nochebuena junto a otros compatriotas y para brindar por España tiene que encontrar el vino en una farmacia que lo vendían sólo con receta médica para los enfermos porque curaba ciertas dolencias y había que pagar mucho ya que por la llamada Ley Seca se había prohibido su venta y consumo como una medida de mejora de la sociedad por el consumo de alcohol en Estados Unidos en aquellos años 20, lo que trajo como consecuencia el contrabando de bebidas alcohólicas y la formación de mafias principalmente en las ciudades de Nueva York y Chicago. Cuenta el pasodoble, que todos estaban alegres “T entre vivas y entre oles por España se brindó” , pero de pronto se escuchó sonar un gramófono y se oyó el pasodoble Suspiros de España. Todos los presentes pasaron de reír a llorar oyendo esa música en tierra extraña.
Con toda probabilidad esa canción que compuso el maestro para la cantante representaba las Nochebuenas que pasaba Conchita Piquer junto a otros bailarines o cantantes españoles que conformaban los espectáculos en Nueva York donde seguramente también estaba el maestro Penella y se celebraba entre risas, alegría, pero también llanto por la nostalgia de estar lejos de la patria. Y es que eran meses o años donde los artistas tenían que estar fuera de su tierra.
La canción en tierra extraña se convirtió en un himno del emigrante que tuvo que salir de España a causa de la situación en que quedó el país después de la devastadora Guerra Civil del 36, e hizo triunfar a Concha Piquer allá donde la cantaba. Cuando regresa a España crea su propia compañía para presentar espectáculos. Dirige con mucho rigor sus actuaciones y cosecha éxitos con la canción española, su gran voz y su puesta en escena, sufriendo la censura de algunas de sus canciones en tiempos de la dictadura franquista en España. Fue una mujer adelantada a su tiempo que aprendió mucho de sus actuaciones en Nueva York y ese aprendizaje lo puso en práctica en los escenarios.
La melodía que suena en el gramófono que escuchan los españoles en Nueva York, última parte de la letra de la canción en tierra extraña, es la melodía de Suspiros de España, otro pasodoble que nació sin letra, al que luego se le agregó letra, también fue un pasodoble creado por otro compositor y escuchado por los exiliados e inmigrantes que tuvieron que huir de España después de la Guerra Civil Española y que cantaba otra grande de la copla de nombre Estrellita Castro.
Estas dos canciones conocidas por mis padres y abuelos españoles, inmigrantes en otras tierras, se cantaban entre risas y nostalgia en las navidades, igual que lo hicieron en aquella Nochebuena los españoles en Nueva York que añoraban su tierra tan distante.
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| Conchita Piquer |
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| Conchita Piquer en Nueva York |
Canción En tierra extraña


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