“Carmona tiene una fuente con catorce o quince caños. Todos le piden a Dios la salud y la libertad y yo le pido la muerte y no me la quieren dar” recordaba mi madre la letra de la vieja copla del flamenco más puro cuando me llevaba en brazos por las calles de Carmona y llegamos a su fuente, de visita por esta bonita e importante ciudad muy cercana a Sevilla de la que no tengo recuerdos vividos pero si contados. Fue una ciudad donde la cultura del agua era lo primordial en la época romana. Se construyeron acueductos que fueron abandonados cuando decayó la civilización romana y que los musulmanes a su llegada a Carmona, excavando, consiguieron los vestigios de aquellos acueductos que Roma construyó y edificaron nuevos acueductos para proveer de agua a la ciudad. No me extraña nada que un famoso inglés, hijo de un exiliado republicano español, que recorría el mundo en tren y protagonizaba interesantes programas de televisión que yo veía, escogiera la ciudad de Carmona para vivir su jubilación, comprando una casa en ruinas que al rehabilitarla aparecieron en su interior mosaicos romanos y arcos de una vieja casa musulmana.
El Conjunto Arqueológico de Carmona está constituido por dos núcleos de edificaciones singulares de época romana, datados entre los siglos I y II d.C.
La Necrópolis, conjunto funerario de gran extensión y considerado el mejor conservado de España, y el Anfiteatro, construcción de carácter lúdico, están situados en el sector occidental a las afueras de la ciudad.
La Necrópolis posee como característica propia, el empleo de la incineración como ritual de enterramiento y el conjunto de cámaras funerarias subterráneas excavadas en la roca (hipogeas). En el interior de ellas se depositaban las urnas cinerarias, accediéndose a ellas por un pozo o una escalera. El tipo de tumba más generalizado era el mausoleo de carácter familiar. La cámara solía ser cuadrangular con un banco que recorre, donde se colocan las ofrendas y sobre el que se abren los nichos. En algunas cámaras quedan las huellas de las puertas que las cerraban, otras debían cerrarse con una losa la parte interior de las paredes Junto a esta aparecen los crematorios, excavados en la roca, donde era depositado el difunto sobre la pira. Existen algunas tumbas de inhumación.
Es de destacar la Tumba del Elefante y la Tumba de Servilia, en las que se encontraron espectaculares ajuares funerarios.
El Anfiteatro, excavado parcialmente en la roca y aprovechando la pendiente del terreno, fue un lugar donde se celebraban los juegos gladiatorios y otros espectáculos. Parte del mismo era utilizado como necrópolis.
Las primeras evidencias de enterramientos se encuentran en monumentos funerarios tartésicos (s VII a. C.), realizados mediante la excavación en el terreno de una fosa central cubierta por un montículo o túmulo de tierra. Los primeros enterramientos romanos pueden ser atribuidos al siglo II a.C. Se trata de una serie de tumbas de inhumación donde se colocaba el cadáver flexionado y con la cabeza orientada al Este.
Al comienzo del período imperial se produce un cambio fundamental en el ritual de enterramiento y en la arquitectura funeraria. Se generaliza la incineración y la construcción de cámaras excavadas en la roca, de carácter familiar, cubiertas en algunos de los casos, por un montículo de tierra.
La Tumba del Elefante se le conoce con ese nombre porque en ella se encontró una estatua de un elefante. Esta tumba se supone que fue un santuario donde se realizaban ritos a los dioses. Se piensa que dichos ritos estaban dedicados a la diosa Cibeles y al dios Attis, pues estos estaban relacionados con la muerte y la resurrección, creencia muy arraigada en época romana. No deja de ser una tumba, pues en uno de los laterales hay una construcción con nichos en las paredes donde se colocaban las urnas funerarias. Además, es donde se encontró la estatua del elefante.
La Tumba de Servilia es una de las más importantes de la necrópolis, pues en ella se han encontrado muchos restos. Se atiene a elementos helenísticos y reproduce una lujosa mansión con un amplio patio porticado en el que se abren diferentes estancias. Uno de estos ámbitos lo constituyen la galería cubierta en cuyo tramo central se encuentra una cámara, donde parece ser que se encontraba originalmente la estatua de Servilia, una mujer que fue parte de la familia allí enterrada.
La tumba pertenecía a una familia con buena situación, debido a las magnitudes que se aprecian. La tumba que se divide en dos partes, una es un gran patio y otra es la tumba en sí. Allí se encuentran restos de pinturas, en la que se representaban escenas de aquellos tiempos o bien pasajes de la vida de la familia. También hay un espacio donde se supone que se echaban las ofrendas a los difuntos. Esta tumba presenta indicios de que tuvo una puerta que separaba el patio de la tumba, pues tiene un escalón de mármol negro en la entrada, que tiene unas ranuras verticales, que es donde se piensa que estaba dicha puerta.
La Tumba Circular tiene unas grandes dimensiones y es de forma circular. Su interior tiene nichos excavados en la roca, donde se depositaban las urnas, y debajo un banco o mesa, la cual servía para colocar las ofrendas a los difuntos. Para entrar a dicha tumba, que no tenía escaleras, se piensa que tenían que poner unas escaleras verticales en el foso.
Como dato curioso, podemos comentar que la llamada Tumba del Elefante de la necrópolis romana de Carmona no tuvo siempre una función funeraria. La estructura original del edificio y una ventana por la que el sol entra de forma directa en los equinoccios, parecen indicar que fue un templo del mitraísmo, una religión no oficial en el imperio romano.
El mitraismo fue una religión mistérica muy difundida en el imperio romano entre los siglos I y IV d.C. en que se rendía culto a una divinidad llamada Mitra y que tuvo especial implantación entre los soldados romanos. La religión llegó al mundo romano desde Asia Menor. Cómo en todas las religiones mistéricas, los adeptos estaban obligados a mantener en secreto los rituales del culto. Por todo ello la documentación escrita es casi inexistente. El estudio de esta religión se ha basado sobre todo en la iconografía que decoraba los mitreos (templos del culto de Mitra).
En el mitraismo es representativa la figura del toro. Mitra sometió al toro y, un cuervo enviado por el Sol le avisó de que debía ser sacrificado.
En algunas etapas el edificio tuvo un uso funerario, pero su forma y un análisis arqueoastronómico hacen pensar que fue diseñado y construido para albergar un mitreo (templo a Mitra). El objetivo de la ventana allí presente, no era el de iluminar sino que tenía implicaciones simbólicas y espirituales. Del análisis de la ventana se deduce que estuvo orientada para que entraran los rayos del sol al centro de la cámara, durante los equinoccios de primavera y otoño. En ese momento se iluminaría una estatua de la tauroctonía (la imagen de Mitra matando al toro), que se ha perdido. Además, en el solsticio de invierno y de verano el sol entra iluminando la pared norte y sur, respectivamente.
La posición que los astros tenían en estos días en el siglo II d.C. refuerza la hipótesis de que el edificio se construyó para el culto mitraico, una religión que daba mucha importancia a las constelaciones. En el momento en el que el sol penetra por la ventana en el equinoccio de primavera, al este se levanta Tauro y al oeste se oculta Escorpio. En el equinoccio de otoño sucede lo contrario.
Tauro y Escorpio tenía especial importancia para los mitraicos. La escena principal de este culto es el dios Mitra matando al toro, y en la mayoría de las representaciones hay también un escorpión que pica con un aguijón los testículos del animal.
La luna, en sus fases de luna llena, pudo haber iluminado la cara de Mitra en las noches próximas a los equinoccios.
| Estatua del Elefante-Tumba del Elefante |
| Tumba del Elefante |
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| Conjunto Arqueológico de Carmona |
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| Templo de Mitra |
"Carmona tiene una fuente"- Antonio Molina
https://youtu.be/-qeA6bGyqKs


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