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Tesoros de España: Baelo Claudia, un gran yacimiento arqueológico en la Provincia de Cádiz

 Muy cerca del Estrecho de Gibraltar, que separa España de Marruecos, se encuentra el yacimiento arqueológico de la ciudad romana de Baelo Claudia, una ciudad que tiene en fotografías  un gran impacto visual al verse todas las ruinas romanas muy cercanas a la ensenada. Digo en fotografías porque no conozco este importante yacimiento, pero me viene a la mente la mitología griega que describe los doce trabajos de Hércules, ¿Por  qué el mito de Hércules? Porque tiene que ver y mucho con esta zona cercana al yacimiento y porque mi primer contacto con la mitología griega lo tuve siendo una niña, escuchando los discos de vinilo del genial humorista Pepe Da Rosa que hablaba de lo “doce trabajitos de Hércules” y decía que “el décimo trabajito de Hércules había sido encomendado para que limpiara los establos de los bueyes del Rey Gerión que no se limpiaban en años” o “que la perrita Lulú distrajese levantando la patita al perro del Rey Gerión para que Hércules se llevara los bueyes del establo” o que el “hijo de Hércules se llamaba Herculito”. Esos “trabajitos de Hércules” en boca del humorista me hacían reír a carcajadas, me parecía genial que se tomara a la historia con humor. Tal vez de ahí me viene el amor por la Historia.

 

El yacimiento de Baelo Claudia queda muy cerca de la ciudad de Tarifa, que es la más meridional de la Península Ibérica. La primera vez que escuché el nombre de Tarifa fue a través de un chiste que se contaba en la familia y que narraba que un cochero que llevaba un coche tirado por un caballo paseaba a un turista americano por las calles de Sevilla. El turista maravillado por la belleza de Sevilla le decía al cochero que lo volviera a pasear por las calles de Sevilla a lo que el cochero accedió. Nuevamente, el turista enamorado de Sevilla le pidió al cochero que lo volviera a pasear a lo que el cochero volvió a acceder. Cuando ya se cansó el turista de pasear y dispuesto a pagar le dijo al cochero “ Yo querer ver tarifa” , a lo que el caballo exhausto de tanto pasear, sediento y algo malhumorado se dijo “A Tarifa te va a llevar tu padre, desgraciado”. Otra vez aparece el humor, que me hizo entender el chiste y conocer que hay una ciudad llamada Tarifa muy al sur de España.

 

El yacimiento arqueológico de Baelo Claudia está situado en la Ensenada de Bolonia, dentro del Parque Natural del Estrecho, a unos 12 Km de Tarifa (Provincia de Cádiz). La ciudad romana de Baelo Claudia surge a finales del siglo II a.C., y su existencia está ligada sobre todo al comercio con el norte de África. La pesca, la industria de salazón, y el garum, salsa derivada del mismo, fueron las principales fuentes de riqueza. El emperador Claudio (41-54 d.C) le concedió el rango de municipio romano. Su declive económico se inicia en la segunda mitad del siglo II d.C., seguramente por un terremoto que debió destruir gran parte de la ciudad. En el yacimiento se conservan los elementos más representativos que constituían la esencia de una ciudad romana.

 

La muralla, de un kilómetro de perímetro,  está estructurada a base de lienzos separados por torres. El escaso relieve de los muros unido a que los tiempos de máximo esplendor de la urbe coincidieron con la “pax romana”, parece atestiguar el hecho de que no fuese concebida con fines defensivos, sino como un elemento delimitador del espacio urbano.

 

         En el punto de intersección de los dos principales viales de la ciudad se emplazaba el foro, un amplio espacio abierto, en torno al cual se levantaban los principales edificios públicos de la urbe. Delimitando el foro en su costado septentrional, se levantaban, en posición dominante, tres templos dedicados a las deidades de Júpiter, Juno y Minerva. Junto a ellos se erigía un cuarto templo de mayores dimensiones que estaría dedicado a la diosa egipcia Isis.

 

         Al sur del foro se encontraba la basílica, centro neurálgico de la actividad civil y comercial. Allí se situó una estatua del emperador Trajano que presidiría los consejos allí celebrados.

 

         Contiguo a la basílica se encontraba el mercado, construido para la actividad comercial. En una especie de templete ubicado en el patio central probablemente se veneraba al dios Mercurio.

 

         El teatro se encontraba en la zona occidental y contiguo a la muralla, aprovechando una leve ondulación para construir el graderío. Es de notar que contaba con varias fuentes monumentales entre la “scena” y la “orchestra”, cuyas aguas provenían de un aljibe horadado junto al graderío.

 

Junto a una de las puertas se encontraban las termas que constaba de tres ambientes para el disfrute del ciudadano.

 

         Las factorías artesanales situadas en la zona sur de la ciudad junto al mar dan una idea de la floreciente industria conservera que abastecía “garum” y pescado en salazón a buena parte del imperio occidental. Las distintas excavaciones han sacado a la luz parte de las fábricas.

 

         Las viviendas van desde los modestos condominios de operarios ubicadas en áreas periféricas hasta las casas de familias acomodadas y enriquecidas gracias a la actividad industrial. Hicieron levantar sus  “domus” en el sector sur de la urbe, muy cerca de las fábricas.

 

         Las distintas excavaciones han podido constatar la existencia de al menos tres espacios cementeriales a extramuros. Allí existen desde humildes enterramientos a base de pequeñas piezas monolíticas, labradas o lisas llamadas betilos, hasta suntuosos mausoleos de una o dos cámaras.

 

         Pese a la aridez del entorno de Baelo Claudia y a su particular emplazamiento a orillas del mar, contó con un moderno sistema de abastecimiento basado en tres acueductos, que se nutrían de los manantiales de las sierras adyacentes. El agua se almacenaba en una gran cisterna ubicada al sur de la ciudad.

 

         Son numerosos los bienes muebles y ornamentales que se han excavado en la ciudad. De todas ellas, la más llamativa por su simbolismo y por sus proporciones es la estatua marmórea del emperador Trajano que presidía la basílica mayor. En las inmediaciones del foro han aparecido diversas representaciones divinas entre las que destaca una pequeña representación divina de Júpiter en bronce, y varias placas votivas de la diosa Isis. Del teatro han podido ser rescatados dos magníficos silenos recostados (ser de la mitología grecorromana) que seguramente formaron parte de las fuentes monumentales que se dispondrían entre la “orchestra” y la “scena”.

 

         Por último mencionamos la buena colección de ánforas destinadas al almacenaje y transporte de los derivados del pescado que han sido recuperadas, algunas de ellas intactas, en la zona industrial de la ciudad.

 

         Las llamadas Columnas de Hércules fueron un elemento legendario de origen mitológico que se situaba en el Estrecho de Gibraltar, muy cerca de Baelo Claudia. El Estrecho señalaba el mundo conocido, la última frontera para los antiguos navegantes del Mediterráneo. El nombre original fue acuñado por los fenicios como Columnas de Melkart, más tarde los griegos las denominaron Columnas de Heracles y posteriormente los romanos las llamaron Columnas de Hércules.

 

         La leyenda cuenta que Heracles (Hércules), en un arrebato de locura, había matado a sus hijos. Recobrando la razón, el Oráculo de Delfos, le había indicado que para purificarse debería estar al servicio del rey de Tirinto, Euristeo, durante doce años. Euristeo le encomendó a Hércules doce trabajos en lugares cada vez más remotos.

 

Su décimo trabajo consistía en ir a buscar el ganado del monstruo de tres cabezas llamado Gerión en los confines occidentales. Muchos textos cuentan que al realizar Hércules su décimo trabajo llegó hasta el Estrecho de Gibraltar y colocó allí dos columnas a modo de monumento.

 

El nombre “columnas de Hércules” fue muy utilizado en la antigüedad. El geógrafo romano Pomponio Mela escribió:

 

“Fue el mismo Hércules quien separó los dos montes unidos (Abila y Calpe) como una cordillera continua, y que así fue como el Océano, contenido antes por la mole de los montes, se le dio entrada a los lugares que ahora inunda, desde aquí el mar se difunde ya más extensamente y avanzando con gran fuerza recorta las tierras que retroceden y quedan bastante alejadas”.

 

La columna norte (Calpe) es identificada con el Peñón de Gibraltar, tan cercano a Baelo Claudia. La identidad de la columna sur (Abila), ha sido disputada por los historiadores, siendo las candidatas  más probables el monte Hacho en Ceuta y el Monte Musa en Marruecos.

 

Yacimiento arqueológico de Baelo Claudia-Provincia de Cádiz


Estatua de Trajano-Baelo Claudia




 

Ensenada de Bolonia- Baelo Claudia

 
 
Factoría de pescado en salazón- Baelo Claudia

 
 


 


 

  

 

                          

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