Ir al contenido principal

Las Olimpiadas que nunca pudieron celebrarse

 Hace muchos años en mi casa oí una historia que me contaron mis padres que me cautivó y nunca la olvidó mi subconsciente. Esta historia la recuerdo más o menos así en que, cuando la Guerra Civil Española comenzaba en julio de 1936, con bombas y disparos, mientras tanto se escuchaba  la Novena Sinfonía de Beethoven   tocada por el gran músico Pablo Casals por última vez. Que ironías de la vida, mientras comenzaba una época oscura, de guerra, de tristeza y desolación, se dejaba atrás la alegría, la esperanza, las ilusiones de todo un pueblo.

En estos días que vivimos y que estamos presenciando las Olimpiadas de París, en la televisión emiten programas y películas concernientes a la historia de las olimpiadas. En uno de esos documentales que pude ver se hablaba de las Olimpiadas de Berlín que organizó Hitler en el verano de 1936, un documental con imágenes muy esclarecedoras de lo que representaron estas olimpiadas para el mundo. Me llamó la atención que se mencionaba la no participación de España en las Olimpiadas de Berlín ya que estaba organizando para ese verano las Contra Olimpiadas. Solamente se dijo esto y no se dieron explicaciones de lo que habían sido estas olimpiadas paralelas. Me pregunté ¿Por qué España estaba organizando una Contra Olimpiada?.  Me puse a indagar para responder a mi pregunta y descubrí algo inesperado.

 

En 1931 Barcelona se postula para albergar los próximos Juegos Olímpicos, pero Berlín es seleccionado como sede de los juegos, fecha en la que aún no estaba Hitler en el poder. Las Olimpiadas se celebraron en Berlín en 1936 año en que Hitler ya en el poder organizó los Juegos Olímpicos con un gran despliegue de medios además de organizar una gran propaganda nazi y del antisemitismo, siendo unos juegos en que participó gran parte de los países del mundo, pero se vio que eran excluyentes y racistas. Una buena parte del mundo protestó ante el cariz que tomaron estos juegos, entre los que se encontraba España, que decidió a manera de protesta ante los juegos de Berlín, organizar en Barcelona, la Olimpiada Popular en julio de 1936. Se inscribieron 6000 atletas de todo el mundo, con la participación de estados no reconocidos como Palestina o Argelia, entre otros, y la participación de judíos emigrados. Lo  más importante y pionero en su época fue que se permitió la participación femenina, a diferencia de olimpiadas anteriores donde su participación fue nula o casi nula. Por ejemplo, los atletas de Canadá eran en su gran mayoría mujeres.

 

En esta olimpiada se buscaba el espíritu de superación más que una gran competencia, también la nula comercialización de la competición siendo totalmente amateur. Tampoco se permitía hacer un culto especial a los deportistas, todos eran iguales y de distintos países y nacionalidades, en la que todos podían participar para fomentar la paz a través del deporte.

La inauguración de la Olimpiada Popular iba a comenzar en un teatro de Barcelona con un concierto  dirigido por el gran músico, violonchelista director y compositor Pablo Casals. Un día antes que comenzara el evento empezaba la Guerra Civil Española derivada del alzamiento de Francisco Franco en julio de 1936. En el momento en que Pablo Casals tocaba la Novena Sinfonía de Beethoven en sus ensayos, comenzaba la guerra. Entre lágrimas tuvo que tocar por última vez la sinfonía mientras afuera se escuchaban las bombas.

 

La Olimpiada Popular que iba a celebrarse en Barcelona fue suspendida por culpa del inicio de la guerra. La mayoría de los atletas regresaron a sus respectivos países, pero un grupo importante se quedó para participar en la resistencia. Muchos tomaron las armas, entre ellos muchas mujeres. Tal es el caso  de Marina Ginestà, una atleta española, que participaba como corredora y en salto de longitud. Luchó como miliciana, eligió el camino de las armas para oponerse al golpe de estado. Se hizo famosa su foto en la azotea del hotel Colón en la Plaza Cataluña de Barcelona, portando un fusil y con el cabello despeinado por el aire. Esta fotografía, tomada por un fotógrafo alemán que iba a tomar fotos del evento deportivo y decidió quedarse para fotografiar la guerra, recorrió el mundo entero como símbolo de resistencia.

La historia que me contaron mis padres tenía relación  con una olimpiada que tenía una visión de fraternidad, igualdad y feminismo, adelantada a su tiempo porque se vislumbraban valores democráticos y que lamentablemente se vio truncada por la guerra.

La Novena Sinfonía de Beethoven que se  tocó por última vez en Barcelona antes de la Guerra Civil Española fue utilizada para crear el llamado Himno a la Alegría con letra compuesta por el cantautor español Miguel Ríos. También el Himno a la Alegría pasa a formar parte del Himno de la Unión Europea.  La Novena Sinfonía que se iba a tocar como parte inaugural  de las Olimpiada de Barcelona de 1936 inspiró  al músico español y a los  miembros de la Unión Europea para fomentar el espíritu de paz, fraternidad y alegría que aquellos Juegos Olímpicos del año 36 quisieron transmitir al mundo.

 

Cartel de la Olimpiada Popular Barcelona 1936

Pablo Casals, gran músico y violonchelista catalán

Marina Ginestà, atleta y miliciana portando un fusil en la azotea del Hotel Colón en Barcelona al comenzar la Guerra Civil Española

Himno a la Alegría:

 https://youtu.be/WPz7efM0Es4


 

 

 

 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Historias de Mujeres: Josefa Camejo, entre la libertad y el feminismo

  En mi memoria quedan los viajes a Coro, la ciudad más antigua de Venezuela. Allí quedaron sus casas coloniales y sus calles empedradas evocando otras épocas. Muy cerca de allí, los Médanos de Coro, un pequeño Desierto del Sahara, con dunas de arena, con viento, con ondulaciones. Y más al norte, si lo miramos en un mapa, sobre la larga costa caribeña venezolana, aparece una especie de cuello delgado con una especie de cabeza al imaginarlo de ese modo. Esa cabeza que sobresale es la llamada Península de Paraguaná y ese cuello es el Istmo de Paraguaná que une la costa con la península.   Recuerdo esos paisajes de Paraguaná semidesérticos, con cardones, cujíes y tunas, y esa carretera por donde transitaba con mi familia entre esos hermosos e interminables paisajes que no parecían ser de esta tierra. Daba la impresión que nunca ibas a llegar a tu destino que eran las playas de Adícora, pero al final llegabas para bañarte al caer la tarde en sus fabulosas aguas, con sus olas...

El Antipasto: un plato italiano reincorporado a la gastronomía venezolana

  El antipasto en una típica trattoria italiana                  Es una preparación que trajo a Venezuela la inmigración italiana a partir de la década de los cincuenta del siglo XX, cuando hubo una gran afluencia. Su origen es antiguo, se remonta a la época del Renacimiento. Se servía antes de las comidas en agasajos y banquetes. De la palabra antipasto o antipasti (previo a la comida), suele servirse en Europa como primer platillo o entrada. Tradicionalmente este plato tiene la intención de abrir el apetito de las personas.   La modalidad de antipasto que se consume en Venezuela con mayor frecuencia es con verduras encurtidas. También como entrada, algunos a base de atún y salsa de tomate, entre otros vegetales como zanahoria, cebolla, pimiento, apio, coliflor, etc. Todos los vegetales mencionados se preparan en salmuera o a la vinagreta. Suelen consumirse acompañados de galletas saladas o pan tostado.   En épocas r...

Dulce de Lechosa: el postre de la Navidad venezolana

  El dulce de lechosa o dulce de papaya es una preparación muy tradicional en Venezuela que se asocia con la Navidad. Los pueblos indígenas precolombinos del territorio venezolano ya consumían la lechosa. La cultivaban y probablemente la cocían y hacían preparaciones simples. Con la colonización española de Venezuela llega el azúcar de caña, que se producía posteriormente en ingenios azucareros por toda la zona caribeña y llegan también las técnicas de confitería españolas como la conserva de frutas en almíbar o cristalizadas. El encuentro de la lechosa con el azúcar dio origen a dulces hervidos en almíbar que se difundieron por todo el territorio. La elaboración del dulce de lechosa era común en casas coloniales, preparados por la servidumbre esclava afroamericana que aportó al dulce de lechosa el clavo y la canela, especias importadas.   En la Venezuela colonial, en conventos y casas criollas, preparaban dulces en almíbar como forma de preservarlas durante meses. La ...