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Tesoros de España: La Numancia celtibérica de Soria y su leyenda de resistencia

Esta vez nos dirigimos a Soria, provincia al norte de España que no tengo el gusto de conocer. Es una zona de la que poco se habla en los medios, salvo en invierno un poco cuando es nombrada por temperaturas bajo cero en algunos de sus pueblos, pero en verano no es mencionada porque no es zona turística.

 

Me llama poderosamente la atención la provincia de Soria y su capital del mismo nombre porque mi apellido materno es Soriano y siempre me ha interesado saber de donde proviene ese apellido o quienes lo llevaron. Una vez alguien me dijo que el apellido Soriano, se solía poner a un grupo de judíos que emigraron desde Aragón a Soria que se convirtieron al cristianismo para no ser expulsados mediante el Edicto de Expulsión de los Judíos de las Coronas de Castilla y Aragón dictado por los Reyes Católicos en 1492. Estos judíos cristianizados pasaron a llamarse judíos conversos. Cuando fueron bautizados perdieron su apellido original y como se trasladaron a vivir a Soria, pasaron a apellidarse Soriano. Es decir que se les colocó como apellido el gentilicio de la zona.

 

Puedo decir que de Numancia sabía que era un poblado celtibérico que resistió al asedio romano de una forma tenaz.    La palabra “numantino” o “numantina”, que se dice del que era natural de Numancia, la había escuchado para adjetivar a resistencia, es decir que se tiene una “resistencia numantina”, cuando se resiste hasta el límite en condiciones muy adversas. Esa resistencia numantina la entenderemos al conocer que fue Numancia a través de su historia y su leyenda.

 

El yacimiento de Numancia se encuentra a 8 Km de la ciudad de Soria, en el cerro del Castro o de la Muela. No se descubrió hasta el siglo XIX y con las primeras excavaciones, se determinó la existencia de dos ciudades sucesivas: Una celtibérica y otra celtíbero-romana. Los celtíberos eran pueblos mestizos que surgieron de la unión de pueblos celtas que habitaron el norte de la Península Ibérica y de los iberos de la zona de Levante. Poblaban el centro de la Península Ibérica a la llegada de los romanos.

 

Numancia es el yacimiento arqueológico que ha aportado una mayor información sobre el mundo celtibérico, al ser el más extensamente excavado. A esto hay que añadir que ninguna otra ciudad celtibérica ha proporcionado ni tan abundantes ni tan ricas cerámicas pintadas, que unen a su valor estético y artístico, una valiosa información sobre aspectos de la vida y costumbres de los celtíberos, mostrando rasgos singulares y exclusivos.

 

Lo que se puede ver en Numancia es el trazado de las dos ciudades que configuran el yacimiento, una que es la más antigua, que es la celtibérica, y la otra la ciudad romana posterior. Por el recinto podemos ver la muralla y puerta norte, el cerco de Escipión, pequeños baños romanos, edificio público y desagüe, aljibe, calles, casas romanas y celtibéricas, casa porticada y molinos de mano.

 

El asedio y conquista de la ciudad celtibérica de  Numancia constituye uno de los episodios más interesantes de la conquista romana. Numancia es un símbolo de resistencia y de lucha de un pueblo por su libertad. Fueron los escritores romanos quienes elevaron el comportamiento de los numantinos a gesta heroica dándole una dimensión universal.

 

En el año 133 a. C. el senado romano manda a Publio Cornelio Escipión el Africano Menor a destruir Numancia. Para conseguirlo cerca la ciudad duramente, construyendo a su alrededor un perímetro con torres, fosos y empalizadas. Después de 15 meses de asedio y penurias, durante el verano de 133 a.C. acabados los víveres, unos pocos numantinos se entregan al ejército romano sabiendo que terminarían siendo esclavos y la mayoría de los numantinos decide incendiar la ciudad y suicidarse.

 

La leyenda cuenta que, cuando las provisiones acumuladas se habían agotado en Numancia durante  el asedio romano, un héroe llamado Retógenes, al mando de un grupo de personas, salió de la ciudad y, consiguiendo franquear las líneas de asedio romanas, llegaron hasta la población vecina de Lutia donde pidieron auxilio. Cuatrocientos jóvenes se les unieron, pero Escipión, enterado por sus espías llegó a Lutia y los capturó amputándole ambas manos. Mientras tanto las mujeres  cocían pieles para alimentar a la población, pero las deficiencias sanitarias hicieron aparecer la tan temible peste que se extendíó rápidamente, cebándose en los extenuados defensores. Hubo gente que murió de hambre. Se dice que otros comenzaron a comer cadáveres, incluso hablan de que algunos se comían a los niños y a las mujeres para sobrevivir. La ciudad ante esta situación tomó la decisión de reunir la asamblea y votar democráticamente para ver qué se hacía. Así parte de la ciudad se rinde agotada por el hambre. Algunos habitantes de Numancia prefirieron darse muerte entre si antes que rendirse a los romanos, y para ello hicieron una gran hoguera a la cual se arrojaban. Por ello cuando los romanos entran en la ciudad humeante tan solo se encontraron con unos cientos de numantinos que no quisieron o no pudieron escapar a la derrota.

 





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