He estado tres veces en la ciudad de Segovia, en diferentes épocas y etapas de mi vida y es preciso, no menos que hablar, del imponente acueducto romano, con su historia y su leyenda.
Uno de mis viajes fue muy caluroso y viendo el acueducto primero desde un taxi y luego desde una sombra casi debajo de él, me inspiró algo parecido a una poesía de la que transcribo unos fragmentos:
Viaje a Segovia
“En un viaje creado nos dirigimos un día
A las tierras segovianas con un calor infernal
En ese tren no tan rápido llegamos a un buen hotel
Donde también se hospedaban los toreros de cartel
Por ser las fiestas de pueblo de aquella ciudad de bien
Lo primero que encontramos fue el acueducto romano
De dos mil años de historia
que nos hacía estar frente a una maravilla
De la construcción mundial
tan perfecta y armoniosa que parecía irreal…”
El Acueducto de Segovia es la obra de ingeniería civil romana más importante de España. A su valor histórico hay que sumar su valor estético y monumental debido fundamentalmente a su inolvidable impacto visual que provoca su contemplación casi desde cualquier ángulo. Sin embargo, la parte visible no deja de ser solo un tramo de un complejo sistema hidráulico. Es obvio el valor arqueológico, no solo de la construcción enterrada sino del propio canal aéreo. Por otro lado, esta construcción hasta no hace mucho estuvo en uso, y su característica funcional ha perdurado durante casi dos mil años. Su datación es complicada, ya que no nos quedan inscripciones claras o documentación suficiente para certificar el origen de su construcción. Se le ha atribuido a Trajano, a Claudio, a Nerva o a Domiciano. Pero lo que es seguro es que se construyó a finales del siglo I d. C. o comienzos del siglo II d. C.
El acueducto toma el agua del río Frío situado a 18 Km de la ciudad. Se conduce mediante un canal que discurre a cielo abierto hasta el pinar de Balsaín, donde se entierra hasta llegar a un primer filtro de arena. Desde ese punto el cauce se eleva (parte de la construcción está perdida) que desemboca en un segundo depósito de decantación. Este está protegido por una caseta rectangular con una bóveda de cañón. De este segundo depósito sale la conducción elevada que es conocida en todo el mundo. Está compuesta de 167 arcos de medio punto y su longitud total es de 959 m.
El acueducto está construido con sillares de granito asentados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor.
En la época de los Reyes Católicos tuvo lugar la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se reedificaron 36 arcos, con mucho respeto hacia la obra original reconstruidos para edificar la parte destruida por los musulmanes en el año 1072. Mas tarde se pusieron las estatuas en los nichos centrales de la Virgen de la Fuencisla y San Esteban.
El acueducto se ha mantenido activo a través de los siglos y quizás por eso haya llegado al tiempo presente en perfecto estado. Hasta casi nuestros días proveía de agua a la ciudad de Segovia, y más concretamente al Alcázar. En los últimos años ha sufrido un patente deterioro causado principalmente por la contaminación medioambiental y a los propios procesos de erosión del granito. Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi ocho años, al tiempo que se ha desviado el tráfico rodado en las inmediaciones del monumento, para ser transformadas en zona peatonal.
Existe una leyenda del Acueducto de Segovia en la que se cuenta que una niña subía todos los días hasta lo más alto de la montaña y bajaba con el cántaro lleno de agua. Harta de hacer esto, pidió un día al demonio que construyera algún medio para que no tuviera que subir y bajar todos los días con el cántaro. Entonces se le apareció el diablo por la noche y le dijo que le construiría un acueducto antes de que cantara el gallo pero a cambio le tendría que dar su alma. La niña accedió y el diablo comenzó a construir el acueducto, momento en que la niña se arrepintió de haberlo deseado. Justo cuando le quedaba una piedra cantó el gallo, lo que hizo que el diablo fracasara y la niña no perdiera su alma. En el hueco que quedó, es donde está ahora la imagen de la Virgen de la Fuencisla, patrona de Segovia.
Es curioso como la historia nos dice que el acueducto fue
construido por los romanos y la leyenda nos habla de que fue construido por el
mismísimo diablo. Sea como fuere, creamos lo que creamos, el acueducto es una
obra de ingeniería perfecta. O podemos creer, entendiendo la leyenda que la ciudad a lo largo de los siglos, pasó de ser una ciudad pagana para convertirse en una ciudad cristiana.
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| Perspectiva de altura del Acueducto de Segovia |
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| El Acueducto de Segovia y su eliminación del tráfico rodado en beneficio del peatón |






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