La única vez que he estado en la Mérida de España me impactó su grandioso Teatro Romano. Me impresionó su acústica, cómo se escuchaba desde la última grada las voces de los turistas que contemplaban el escenario. Fue mi primer contacto con ruinas romanas y quedé asombrada de su escenario con una hilera de columnas esbeltas, magníficas y de estatuas de mármol, muchas de ellas sin nariz o sin cabeza, que evocaban quizás a los actores de una tragedia griega o a los césares o mandatarios que asistían a una gran obra de teatro. También tuve ocasión de visitar por primera vez el anfiteatro de los gladiadores, el cual estaban restaurando. Después de visitar el Museo Romano, uno de los mejores del mundo antiguo, pudo conmigo el calor sofocante de los meses de verano que se vio atenuado al tomar el café del tiempo, que no es otro que el café caliente servido en un vaso pequeño que debes verter en un vaso con hielo que te sirven al lado. Era la primera vez que tomaba el café del tiempo y entendí lo importante que es el hielo en los meses abrasadores de calor combinado con el café.
Más tarde, cuando estudiaba mi carrera de Historia tuve que hacer una exposición sobre historia antigua y escogí hablar de la Mérida romana, de la Emérita Augusta, su nombre romano, que escogieron para vivir los veteranos de las guerras, es decir los eméritos. La profesora, recuerdo, que no sabía mucho sobre esta ciudad romana, comprensible porque lo que está en España es poco conocido para el mundo, y muchas veces está olvidado o poco difundido. España no es solo playas, sol, paella. Es mucho más que eso, es un crisol de civilizaciones que legaron tesoros muy interesantes e importantes para la historia de la humanidad.
El Conjunto Arqueológico de Mérida es uno de los más extensos e importantes de España. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la Unesco, por ser un ejemplo notable de edificación pública del Imperio Romano y testimonio excepcional de una etapa muy significativa de la historia de España y del mundo. Los monumentos de Mérida constituyen un valioso ejemplo de edificios públicos de una capital de provincia romana, de los que se han conservado restos de especial importancia.
La ciudad de Mérida está compuesta por una abundante colección de monumentos y obras públicas no solo romanas, sino también visigodas y musulmanas. De la época romana destaca el Teatro. Su construcción se produjo en los años 15 y 16 a. C. El teatro se ubica dentro de la ciudad romana, en una situación periférica de la misma, junto a la muralla, apoyándose parte del graderío en el cerro de San Albín. Está compuesto esencialmente por un graderío semicircular, con capacidad en su momento para 6000 espectadores.
Lo mas llamativo del teatro es la orquesta y el escenario. La orquesta era el lugar de máxima preferencia, un espacio semicircular pavimentado de mármoles blancos y azulados donde se colocaban los asientos móviles de los senadores y las máximas autoridades que acudían a los espectáculos teatrales. La orquesta quedaba separada del graderío por un antepecho de mármol. El escenario está formado por dos cuerpos de columnas de orden corintio con basamentos y cornisas de mármol, adornados por esculturas en los espacios entre columnas, y en él se abren tres puertas, una lateral y dos centrales.
El Circo, es otro de los monumentos de importancia, construido a principios del siglo I d.C. Debido a sus grandes dimensiones se encontraba fuera del recinto amurallado. Es el único circo de todo el Imperio Romano que conserva toda su planta. Estaba concebido para dar cabida a 30000 espectadores. El recinto posee una arena central donde se efectuaban las competiciones. En medio de ésta se encuentra una valla central decorada con monolitos y otros motivos. Uno de los espectáculos favoritos que se celebraban en el Circo eran las carreras de bigas y cuadrigas.
El monumento de más calado popular, mas que el propio teatro era el Anfiteatro Romano, que fue inaugurado en el año 8 a.C. Este edificio estaba destinado a la lucha entre gladiadores, entre fieras y entre gladiadores y fieras. Tenía forma elíptica, y disponía de un eje principal y uno menor. La arena disponía de una fosa en el centro que se cubría con madera y con arena. Esta fosa se utilizaba para albergar a los animales que se enfrentaban a los gladiadores. Las gradas tenían una capacidad de acogida de 15000 espectadores y disponía de escaleras y pasillos que comunicaban las diferentes partes del graderío.
El Puente Romano sobre el río Guadiana se considera el origen de la ciudad. La situación del puente está cuidadosamente seleccionada en un vado del río Guadiana que ofrece como punto de apoyo una isla central que lo divide en dos cauces. En época romana se amplió en longitud varias veces.
El Acueducto de los Milagros data de finales del s.I a.C. Era una de las conducciones que en época romana, suministraba el agua a la ciudad de Mérida es su lado oeste. Su punto de captación era el embalse de Proserpina. Se compone de robustos pero elegantes pilares con las que alternan hiladas de sillares de granito con hiladas de ladrillo. Arcos con diferentes alturas van enlazando los pilares. Son varios los pilares que han permanecido más o menos deteriorados.
El Acueducto de Rabo de Buey-San Lázaro traía el agua de arroyos y manantiales subterráneos al norte de la ciudad. De la arquería solo quedan tres pilares y sus correspondientes arcos próximos al monumento del Circo Romano y a otro acueducto del s. XVI en el que se utilizó el material del acueducto romano para su construcción.
La única construcción religiosa que se conserva en Mérida es el Templo de Diana. Data de finales del s. I a.C. y es un edificio de gran tamaño que debido a su ubicación en el Foro Municipal, debió de ostentar gran lujo y decoración. Su planta es rectangular, con un pórtico de seis columnas y rodeado de columnas. De capitel corintio, las columnas estaban estucadas y pintadas de un color rojo de mármol. Situado sobre una base, se accedía al templo por unas escaleras hoy desaparecidas.. Toda la construcción está fabricada con sillares y piedra de granito.
Del Templo de Marte solo se conservan piezas, ya que en el s.VII se trasladaron y se utilizaron para la construcción de una capilla. Lo mas notable es la decoración de estas piezas. Los temas decorativos de los relieves son muy variados: escudos, armas, atributos guerreros, siempre motivos de carácter bélico.
El Pórtico del Foro fue construido en el s. I d.C. y allí se descubrieron medallones y escudos con cabezas de Júpiter y Medusa que actualmente se conservan en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.
El Arco de Trajano estaba situado en una de las vías principales. En su época romana estaba recubierto por mármol y está hecho de granito. Se cree que tuvo un carácter triunfal y se puede decir que se yergue majestuoso ante los ojos de propios y extraños.
La Casa del Mitreo es una mansión que se encuentra situada en la falda meridional del cerro de San Albín, en la que destacan los espacios de columnas en el interior de la casa y un jardín interior y en una habitación occidental el célebre Mosaico Cosmogónico, representación alegórica de los elementos de la naturaleza.
Los columbarios se encuentran en la necrópolis sudoriental de Mérida, cerca de la Casa del Mitreo. Son dos tumbas que destacan en la necrópolis por su carácter monumental. Se trata de enterramientos de incineración con las urnas cinerarias correspondientes con los restos calcinados en su interior. Datan de la segunda mitad del s. I d.C.
Hace 100 años el impresionante teatro marmóreo de Mérida y su anfiteatro se hallaban enterrados bajo toneladas de tierra y escombros. La leyenda de las Siete Sillas, una de las mas conocidas de la época islámicas relata que los graderíos altos del Teatro Romano que sobresalían a la superficie parecían sillas, y según la tradición allí se sentaban los reyes moros que eran gigantes para debatir los asuntos de la ciudad. En el Archivo Histórico Municipal de Mérida hay dos acuerdos del cabildo en el s. XVI, en que se anuncia la colocación de dos guardias para que realizaran una vigilancia en las Siete Sillas, que no eran otra cosa que las ruinas del Teatro Romano, con el fin de que no se sacaran restos de tesoros ocultos porque se decía que allí se había empezado a descubrir un tesoro. Aquellos guardias que pasaban las noches allí, en un lugar donde el tesoro nunca apareció, desconocían que bajo sus pies se encontraba uno de los mayores tesoros de la humanidad: El Teatro Romano de Mérida , aunque para su descubrimiento tendrían que pasar muchos años.
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| Teatro Romano |
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| Anfiteatro |
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| Circo Romano |
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| Templo de Diana |




Cristina,con tu escrito me has hecho imaginar como sería todo eso en el pasado, me encantaría tener una máquina del tiempo y poder asomarnos por una ventana al paso para ver tan majestuosos eventos. Te felicito !
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