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Torrijas

 Las torrijas, aunque es un dulce que se puede comer todo el año es más típico comerlo en tiempo de Cuaresma y Semana Santa. Se trata de una receta europea, pues la podemos encontrar en Inglaterra, en Francia, llamada pan perdido (pain perdu), en Alemania, llamada caballero pobre (arme ritter), en Portugal o en España. Su origen se remonta a la Edad Media y era un plato que se daba a las parturientas, antes y después de dar a luz, por su gran aporte calórico y fácil digestión. La receta era la misma que ahora: pan, leche, huevos, azúcar o miel. 

En la cocina de la diáspora sefardí llaman a las torrijas "revanadas de parida". Podemos sacar en conclusión que aunque fuera bajo otro nombre, las torrijas ya se hacían mucho antes de la expulsión de los judíos de España en 1492.

 Juan del Encina, poeta y músico del Renacimiento español fue el primer autor que utilizó la palabra  torrija (más bien "torreja") en su cancionero de 1496. Incluye un villancico en que los pastores cantan sobre los regalos que llevan a Jésús y su madre:

 

No piense que vamos

su madre graciosa

sin que le ofrezcamos 

mas alguna cosa

que es de gran valor

madre del redentor

En cantares nuevos

gocen sus orejas

miel y muchos huevos

para hacer torrejas

aunque sin dolor

parió al redentor

 Lope de Vega, poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español, mencionaba las torrijas en sus obras: "Si haciendo torrijas andan, será para la parida" (La niñez de San Isidro, 1622), o la que obsequiaban los pastores a María: "Porque es justo hacer torrijas a la parida, miel de romero escogida, con una cesta de huevos" (Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, 1634).

 Las torrijas se vinculan a la Cuaresma y a la Semana Santa a partir de la segunda mitad del siglo XIX, que se debió tal vez a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que durante el tiempo en que no se podía comer carne, (ayuno y abstinencia) era por ello menos consumido. Con el paso del tiempo se van introduciendo nuevos ingredientes a la torrija de siempre como chocolate, mermelada, queso, arándanos, licores, coco, plátano o calabaza.

Mi madre me contaba que durante la postguerra en la época del hambre en España, ella se despertaba en las mañanas diciendo que tenía mucha hambre. Lo único que tenían para darle era un trozo de pan y algo de azúcar. También mi bisabuelo José guardaba vino y de él fue la idea de remojar el pan en agua disuelta en un poco de vino y azúcar. Desde entonces mi madre lo pedía porque le encantaba. Aquello era una especie de torrija en la época de hambre y de escasez que vivió España después de la Guerra Civil.

 Para terminar, me parece muy apropiado mencionar que León, ciudad en la que vivió Juan del Encina, y en la que muy probablemente escribió por primera vez la palabra torrija en sus cancioneros,  sea también la ciudad de mis tíos, María Isabel y Mateo, quienes saborearon con muy buen gusto las torrijas que preparó mi madre una Semana Santa, en uno de sus viajes a la Valencia del Cid,  y es muy apropiado también mencionar a Madrid, tierra de Lope de Vega y lugar de inspiración de sus obras que nombran a la torrija, que también sea la tierra de Conchita, una gran amiga de mi madre, que le enseñó como bañar las torrijas con un melado de ron.  

A continuación la receta de mi madre:

INGREDIENTES

Pan para torrijas en rebanadas o pan común (también se puede hacer con pan de molde), unas 5 o 6 rebanadas

1 litro de leche tibia

100 gr de azúcar 

1 litro de aceite

2 huevos

Azúcar para rebozar

Canela molida para rebozar

Para el melado: 1 vaso de agua, 4 cucharadas de miel, 1 cucharada de azúcar moreno, 1 copita de ron (puede usarse otro tipo de licor o vino tinto)

PREPARACIÓN

El pan se corta en rebanadas de aproximadamente 2 cm. Remojamos cada rebanada de pan en la leche y las escurrimos sobre una rejilla. Batimos los huevos en un recipiente hondo y pasamos las rebanadas de pan por ambas caras y las freímos en abundante aceite caliente,  volteando para que se doren por las dos caras y las ponemos en papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Mezclamos 100 gramos de azúcar con una cucharadita de canela molida y rebozamos las torrijas en la mezcla. 

Para hacer el melado: Se pone a calentar el agua, se agrega la miel y el azúcar moreno y al final se agrega la copita de ron y se deja hacer el melado hasta que se evapore el alcohol. Se bañan las torrijas con el melado.

 
Torrilas

 

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