El bacalao es un pescado muy gustoso y con muchas propiedades nutricionales pero ¿sabemos por qué es tradicional comerlo en Semana Santa? Todo tiene su explicación. En el año 1000, la religión católica prohibe el consumo de carne durante estas fechas, puesto que es un símbolo que representa a Jesucristo crucificado, por lo que no se debe comer carne en Cuaresma y Semana Santa en señal de respeto. Además la carne estaba asociada a celebraciones y banquetes por ser un producto de lujo, y entra en contradicción con la Cuaresma y Semana Santa, ya que se trata de un período de austeridad y conmemoración de la muerte y resurrección de Jesús.
El pescado pasa a ser el alimento que sustituye a la carne, pero por aquel entonces no existía la refrigeración para conservar la comida. El bacalao, por su facilidad de conservación en sal, como producto no perecedero, se convirtió en un pescado muy popular, de bajo precio y que era consumido por las clases humildes.
Esta tradición ha sobrevivido hasta nuestros días, reiventándose una y otra vez, y es un plato con su variedad de recetas presente en la mesa española durante la Semana Santa.
Una Semana Santa que pasé en León donde viven mis tíos, mi madre preparó bajo las instrucciones de mi tía un bacalao que quedó para chuparse los dedos el Viernes Santo de 2014. También estaba presente la familia de Vigo.
Ahí va la receta:
BACALAO CON AJO Y PIMENTÓN
Ingredientes
Lomos de bacalao desalado
4 o 5 dientes de ajo
60 ml de aceite de oliva
1 cucharadita de pimentón dulce
sal
Preparación
Pelar los ajos y cortarlos en láminas. Poner el aceite junto con los ajos. Calentar a fuego medio y dejar que los ajos se doren. Agregar una pizca de sal. Cuando los ajos estén empezando a cambiar de color, pero antes de que se tuesten, porque pueden ponerse amargos, retirar el cazo del fuego. Esperar medio minuto para que el aceite pierda temperatura y añadir el pimentón y así se evita que el pimentón se queme y amargue. Remover y mezclar muy bien. Reservar.
Sumergir el bacalao en agua hirviendo unos instantes para escaldarlo. Apartarlo del fuego y dejarlo reposar unos 8 minutos. Poner por encima la salsa de aceite, ajo y pimentón y ya está listo para comer.
La limonada de Semana Santa tiene sus orígenes en la ciudad de León, donde se dice cuando se va a ir a beber limonada en los bares la expresión "voy a matar judíos". Su origen está enraizado en la serie de agresiones que sufrieron los judíos en la Edad Media (progromos) y que eran mas virulentos en Semana Santa, cuando se perseguía a los judíos para vengar la muerte de Jesucristo.
Una de las leyendas cuenta que a mediados del siglo XIV, el caballero leonés Suero de Quiñones, organizó un ataque a la judería para acabar con un prestamista al que debía dinero. La noche del Jueves Santo reunió a un grupo de cristianos para ir a la judería. Allí mataron a un nutrido grupo de judíos, entre ellos el prestamista, para posteriormente celebrar su muerte bebiendo vino.
Lo que si está documentado es que durante la Semana Santa y hasta el domingo de Pascua, estaba prohibido consumir bebidas alcohólicas. La prohibición se levantó en algún momento de la Edad Media pero solo para el consumo de la limonada. El motivo, que no se sabe con certeza, es que las autoridades preferían tener borrachos a los cristianos para que no se dedicaran a matar judíos.
En León es tradicional tomar en los bares la limonada en los días de Semana Santa en sustitución de la cerveza o el vino para salir a tapear. La expresión "matar a judíos" se sigue utilizando pero no se mata a nadie, los tiempos han cambiado. La tradición sobrevive pese a su oscuro pasado.
Mis recuerdos me traen a esa Semana Santa que he mencionado anteriormente y que pasé con los tíos de León. Vimos las solemnes procesiones pasando por la calle de la iluminada Catedral de León, una joya del gótico universal. Era ya de noche cuando pasaban los nazaranos con sus capirotes, que en León les llaman los papones. Iban niños también con sus capiruchos dando la mano y saludando a todos los que allí esperábamos la procesión del Cristo. Cuando pasó la procesión nos dirijimos a un bar de la esquina de la catedral, y como no, pedimos unas limonadas de Semana Santa como manda la tradición. Cuando me di cuenta entraban a tomar su limonada muchos de los papones que habían participado de la procesión, algo que también es costumbre en la ciudad. Recuerdo también que mi tío Mateo había preparado una olla de limonada de Semana Santa para que siguiéramos tomando esa exquisita bebida en casa. La receta la sabía mi tío porque se la había enseñado su suegra, es decir, mi abuela paterna Isabel. Mi madre tenía copiada la receta en su recetario porque se la había dado mi abuela.
Esta es la receta de mi abuela que copió mi madre en su recetario:
LIMONADA SEMANA SANTA
Ingredientes
4 litros de vino (tinto mejor)
1 copa de jarabe (naranja o limón)
1 ¼ Kg de azúcar
1 ¼ Kg de limones
4 o 5 de canela en rama
1/4 de Kg de pasas
1/4 de Kg de higos secos
Preparación
Se mezclan los cuatro litros de vino , el jarabe de naranja o limón, 3 limones que se exprimen y los demás en rodajas o como gajos, canela en rama , el azúcar. Puede echarse pasas, higos, etc. Se deja en reposo dos o tres días.
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| Procesión del Cristo pasando por la Catedral de León |
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| Pasos de Semana Santa en León |
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| Procesión de la Virgen en la noche de Semana Santa en León |
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| Limonada de Semana Santa |




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