Una buena amiga me hizo llegar una frase que da que pensar: “Vivimos en la era de la Distracción Masiva, así se denomina el hecho de que los reyes de nuestras vidas diarias sean los dispositivos móviles. Son a ellos a los que dedicamos gran parte de nuestra atención, incluso a veces son más importantes que las personas”. Frase de Pilar Jericó
Quiero dar un toque de atención sobre lo que está ocurriendo con el uso de los móviles, también conocidos como celulares, a día de hoy. Es cierto que esta tecnología novedosa que es Internet, al que podemos acceder desde los dispositivos móviles a modo de clic y que representa conectarnos con todo y con todos, es algo increíble y muy importante en el mundo en que vivimos porque nos permite buscar información a la par que comunicarnos con nuestros seres queridos y otrss personas. Pero yo me hago la pregunta ¿Podemos comunicarnos a través del móvil con nuestros hijos mas pequeños? ¿Podemos comunicarnos con nuestras mascotas? o ¿Podemos comunicarnos con nuestros mayores que no conocen o no quieren conocer esta nueva forma de comunicarnos? ¿Podemos comunicarnos con los árboles y plantas? La respuesta es no. Eso implica que el uso de Internet y las redes sociales como Whatsapp, Instagram, etc. no sirve para todo.
Es preocupante que en un momento distendido como es una reunión familiar todos estén mirando los móviles y se estén perdiendo las relaciones humanas, de la importancia que implica conversar, reír, cantar, escuchar las sabias historias que cuentan nuestros mayores, en fin, departir con los seres queridos que tenemos al lado, por ver algún video que sale en el Tik Tok o en el Instagram y mostrarlo a los demás distrayendo de una buena conversación con familia o amigos.
Me parece igual de terrible que vayamos caminando por una calle o un parque de nuestras ciudades y mientras lo hacemos estemos mirando el móvil, que nos hace caminar en zigzag, sin darnos cuenta nos hacen chocar con otras personas que tienen todo el derecho de caminar tranquilamente sin que nadie les tropiece, siendo lo peor de la situación, de caminar mirando las pantallas, que nos estamos perdiendo la capacidad de observar lo que nos rodea en nuestro tiempo real, en nuestro presente. Nos distraemos de mirar un árbol, de mirar un niño que pasa y nos sonríe, de mirar una flor y sentir su aroma, de observar las bonitas fachadas de nuestras ciudades, de escuchar el canto de los pájaros que hay en los árboles de nuestros parques, en resumen, de vivir nuestro aquí y ahora, de estar en lo que de verdad debemos estar. Y ya no decir de nuestros niños que viven pegados a las pantallas desde edades muy tempranas perdiéndose de jugar y relacionarse con sus padres, abuelos, amigos y mascotas.
Es verdad que nos está pasando. Que no nos distraigan los móviles de nuestro presente, que en muchos casos nos ofrece información banal. Usemos correctamente nuestros dispositivos en el momento adecuado como una herramienta útil de trabajo, de estudio, de búsqueda de información y en su debido momento del día y que no nos estropee las relaciones de nuestro presente con los demás, con el entorno que nos rodea.

Un artículo basado en experiencias personales que llama a la reflexión
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