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La Capilla del Santo Cáliz de Valencia

 La Capilla del Santo Cáliz o Aula Capitular de la Catedral de Valencia impresiona al que entra a verla por primera vez. Llama más la atención las partes que conforman esta capilla que en sí el Santo Cáliz, porque nos admiramos ante lo que está a su alrededor y la copa sagrada queda en un segundo plano. Hay quienes afirman que el Santo Cáliz debería estar solo, para que podamos contemplarlo como un símbolo único sin más nada en torno a él. Pero a mi particularmente, me parece que está bien donde se nos muestra porque todo lo que le rodea tiene mucha relación con su historia y tradición. El Santo Cáliz forma parte del todo que es la capilla de la catedral donde se encuentra. 
 
 Para situarnos un poco, la capilla del Santo Cáliz se construyó exento de la Catedral de Valencia en el siglo XIV, porque era un aula donde se impartían clases de teología y alguna vez se utilizó para una reunión de las Cortes Valencianas. Se dieron clases de Teología por San Vicente Ferrer, uno de los santos patronos de Valencia. En el siglo XV se unió a la catedral y pasó a ser una capilla lateral del edificio religioso. 
 
La capilla es de estilo gótico florido y sus paredes de piedra están labradas. Si alzamos la vista podemos observar que hay una bóveda de crucería nervada en forma de estrella. En las claves de la bóveda están los doce apóstoles y en la clave central la coronación de la Virgen en el cielo después de la Asunción. El retablo, que impone al verlo, está hecho de alabastro y contiene escenas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Una de las escenas del Antiguo Testamento que es llamativa y más en estos tiempos que corren, muestra a Sansón, un personaje bíblico israelita, arrancando las puertas de la ciudad de Gaza, que estaba bajo el dominio de los filisteos, los antiguos palestinos. Sansón se presenta como un guerrero que se caracterizaba por tener mucha fuerza y que va a liberar al pueblo israelita del dominio filisteo. Como nos dicen otros personajes bíblicos, desde tiempos muy antiguos la ciudad de Gaza vivió episodios de conflicto entre los antiguos israelitas y los antiguos palestinos, así que podemos observar que el conflicto que vive en la actualidad el Medio Oriente viene de muy atrás, y no ha cesado. 
 
 Este retablo corresponde a una de las primeras obras renacentistas en Europa. El magnífico retablo rodea al Santo Cáliz que se encuentra dentro de una especie de cristalera que lo protege. Hay varias pinturas en las paredes de la capilla, los bancos y el púlpito de piedra donde se oían y se impartían las clases de teología. 
 
Lo más sorprendente y curioso son los dos trozos de enormes cadenas con gruesos eslabones que cuelgan de una de las paredes de la capilla. Me preguntaba ¿De dónde salieron esas enormes cadenas y por qué estaban alli? Estas cadenas fueron traídas por el rey Alfonso V El Magnánimo, el rey de Valencia que tenía en su poder el Santo Cáliz y tuvo que darlo a la catedral para saldar una deuda que había contraído con las autoridades eclesiásticas para financiar sus campañas por el Mediterráneo. Precisamente para consolidar los dominios en el Mediterráneo, el rey Alfonso V, había asolado la ciudad de Marsella para evitar que la Casa de Anjou de Francia tomara posesión de sus dominios en Nápoles. Al tomar la ciudad, uno de sus barcos había chocado con las cadenas que cerraban el puerto, rompiéndolas en dos trozos que trajo como trofeo a la ciudad de Valencia, llevándolas a la catedral. Era una forma de demostrar sus hazañas para dominar el Mediterráneo de este rey del siglo XV, poseedor del Santo Cáliz, un gran impulsor del Renacimiento y del Humanismo, amante de las artes y las letras. 
 
 Curiosamente la ciudad de Marsella tiene que ver con mi infancia. Por motivos familiares viví en esta ciudad durante año y medio. Allí empecé a caminar en una andadera, allí tuve algunos recuerdos, muchos de ellos contados por mi madre años después, que me hablaba de los sitios donde me llevaban: el Castillo de If del famoso Conde de Montecristo, la Basílica Notre Dame de La Garde, donde la Virgen María mira al mar, el parque Okey Corral, un parque de atracciones donde me llevaban mis padres a mi hermano y a mi, la Canebier y la Avenida du Prado, importantes vías de Marsella y el Vieux Port, el viejo puerto, donde se comía muy bien la famosa bullabesa, ese mismo puerto al que un día llegó un rey de Valencia para llevarse las cadenas a la catedral de la ciudad donde vivo. 
 
 Uno de los recuerdos vividos en Marsella fue el David de Miguel Angel, una réplica de la estatua del artista que se encontraba en una plaza de Marsella y que al parecer me impresionaba al mirarla alguna noche que pasaba por allí en brazos de mi madre de la que nunca quería despegarme. Un recuerdo que no es contado, es que ha quedado grabado en mi memoria. David, nuevamente otro personaje bíblico de Israel, que venció al gigante Goliat, un guerrero filisteo, que nos muestra el conflicto en estas tierras que nunca parece acabar. 
 
Volviendo a la Capilla del Santo Cáliz de Valencia, podemos afirmar que es una joya. Es sobria, es callada, se respira paz y además de contener la copa sagrada que en si es un símbolo, encierra una simbología realmente interesante por donde quiera que la miremos.
 
 
Retablo gótico de la Capilla del Santo Cáliz                      




Bóveda nervada en forma de estrella      











Cadenas traidas del Puerto de Marsella por el rey Alfonso V El Magnánimo




Cristalera que contiene el Santo Cáliz

Pasaje bíblico de Sansón arrancando las puertas de Gaza


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