Carlet, un pueblo cercano a Valencia, cabeza de partido, donde presentaron a mi madre al nacer, donde sigo teniendo buenos amigos, es un lugar de interés para quienes le siguen la pista al Santo Cáliz de Valencia.
Caminando por sus calles con la familia buscando la ubicación del mercadillo, me di cuenta que ya los vendedores estaban recogiendo su mercancía. Solamente me dio tiempo a comprar un cinturón y a regresar porque ya era tarde y debíamos estar a tiempo para la paella. Cuando retrocedíamos, mis ojos se fijaron en una calle muy estrecha cuyo nombre escrito en azulejos ponía en valenciano “Carrer del Sant Calze”, que traducido al español quiere decir Calle del Santo Cáliz. ¿Por qué había una calle en el pueblo de Carlet dedicada al Santo Cáliz? Hace un tiempo llegó a mis manos un escrito sobre el paso de la copa sagrada por Carlet. Era una página que formaba parte del libro de fiestas del pueblo. Yo la arranqué del libro y la guardé, pero a día de hoy no la conservo conmigo, se debió perder en alguna mudanza, pero trataré de narrar lo que recuerdo de aquellas sorprendentes palabras que nos hablaban del Santo Grial de Valencia.
Como sabemos, el Santo Cáliz ha estado desde la Edad Media en la catedral de Valencia, salvo durante las Guerras Napoleónicas del siglo XIX y de 1936 hasta 1939 cuando estalla la Guerra Civil Española. En este período de tiempo del siglo XX grupos incontrolados asaltan y queman las iglesias. La catedral de Valencia no fue la excepción. Los pocos canónigos que quedaban en la catedral tratan de salvar el Santo Cáliz antes de que sea robado o destruido y se lo dan a una chica feligresa que ayudaba a limpiar en ese momento todo lo que requería limpieza en la catedral de Valencia. Esta mujer se lo lleva a su casa situada muy cerca de la catedral, a la calle Avellanas. Esta casa es registrada por los anarquistas creyendo que podían encontrar información sobre el bando enemigo. En el registro de la casa, uno de los anarquistas entra en la habitación de la chica y abriendo un cajón vio que estaba allí el Santo Cáliz. Lo dejó allí, no dijo nada a sus compañeros y le advirtió a la chica que se fuera de allí y escondiera el cáliz. Eran tiempos en que se robaban reliquias para venderlas a coleccionistas que aprovechaban tiempos convulsos para adquirir piezas valiosas. No sabemos porqué este anarquista no se llevó la santa copa para venderla o destruirla y tampoco sabemos porqué advirtió de que se ocultara en otro lugar, ni tampoco avisó a sus compañeros. Lo que sabemos es que este anarquista era un hombre muy culto que hablaba varios idiomas. Su alto nivel cultural le permitía tal vez ser conocedor de la reliquia como la auténtica que usó Jesús en la Ultima Cena. Olvidándose de su ateismo y protegiendo a aquella mujer de lo que le pudiera pasar allí al esconder la copa, permitió que esta chica la pudiera esconder finalmente, tras pasar por una casa de la calle Pelayo en Valencia, en el pueblo de Carlet, de donde era oriunda y donde vivían sus parientes. En la casa de su familia, de la calle Padilla, hoy conocida como calle del Santo Cáliz, la calle que yo había visto en Carlet aquel día de mercadillo. El padre de Sabina, que así se llamaba la chica, escondió el Santo Cáliz dentro de una lata de galletas y entre algodónes, en un falso hueco de la pared que se tapió con bloques y allí permaneció escondido hasta que terminó la contienda en 1939, volviendo posteriormente a la catedral de Valencia.
Muchos años después los descendientes de Sabina y José, que así se llamaba el anarquista, de forma casual se encontraron en una excursión. Hablaron del Santo Cáliz y de que sus antepasados, tanto el anarquista como la feligresa habían contribuido a su escondite y preservación de la más importante reliquia de la cristiandad.
Es una hermosa historia que nos habla de dos personas, un hombre ateo y una mujer cristiana que dejaron de lado sus diferencias ideológicas para salvaguardar tan importante reliquia que simbolizaba el amor fraterno y la vida. Años después sus familiares reconciliaron sus posturas para poder contar las peripecias por las que pasó el Santo Grial durante la Guerra Civil Española.
Para terminar debo decir que esta historia, de forma curiosa, está ligada a mi de alguna manera a través de sus personajes Sabina y José, De acuerdo a las indagaciones que he hecho el anarquista José fue el fundador de la llamada Columna de Hierro, que era un ejército de voluntarios provenientes de pueblos y ciudades de Valencia que lucharon en el frente de Teruel bajo el bando republicano. Para mi sorpresa, mi abuelo materno, le hablaba a mi madre hace muchos años de los lugares donde estuvo luchando en la guerra, Mi madre iba anotando a modo de esquema esos lugares y entre esos lugares aparecía Teruel y las milicias de la Columna de Hierro a la que pertenecía mi abuelo. Quiero pensar que mi abuelo pudo haber sabido y porque no haber conocido de la existencia de José Pellicer, nuestro personaje que salvó el Grial.
Sabina Suey, la mujer que escondió el Santo Cáliz, tiene mucho que ver con Carlet, al estar emparentada con buenos amigos de esta pequeña pero gran población que mantuvo oculta la copa sagrada en tiempos de guerra, expolio y sinrazón.
![]() |
| Ninot dedicado a Sabina Suey y el Santo Cáliz |
![]() |
| Sabina Suey, mujer que escondió el Santo Cáliz en casa de sus familiares en Carlet |
![]() | |



Comentarios
Publicar un comentario