De todos es sabido que Petra fue una ciudad importante que nombraba la Biblia, construida por los nabateos y hoy en día es visitada por miles de turistas. Pero, lo que poco sabemos los españoles, es que aquí en nuestra España, tuvimos una civilización milenaria llamada Tarteso, que también era mencionada en la la Biblia y de la que aparecen nuevos hallazgos cada día que confirman que fue la civilización más importante de la Europa occidental, que pobló tierras españolas antes de la llegada de los romanos. No necesitamos irnos tan lejos para ver vestigios de civilizaciones lejanas, porque ya tenemos nuestros restos de una civilización propia, de la que también hablaron los escritos bíblicos y hasta los mismísimos griegos en su mitología e historia y que ahora la arqueología está demostrando que fue una civilización muy interesante a nivel mundial.
Cuando yo era pequeña tuve un primer contacto con la civilización tartésica, escuchando los discos de vinilo y también los cassettes de la época, a un cómico andaluz llamado Pepe da Rosa que hablaba de la historia universal pero en forma humorística para hacernos reír a mi y a mi familia que los escuchábamos para pasar un rato ameno. Recuerdo que hablaba de la mitología griega, de Hércules y “sus doce trabajitos”. Uno de ellos había sido “limpiar los establos de los bueyes que no se limpiaban en años” del rey Gerión (un rey tarteso) y también hablaba de los fenicios (que tuvieron mucho que ver con los tartesos), que eran grandes comerciantes que surcaban el Mediterráneo y vendían “la crema de dientes Popea que mal aliento no quea, vamos, que no quedan ni los dientes” . Hablaba de otros temas como los griegos, los egipcios. La Biblia, todo en plan de broma, siendo un gran humorista que grabó programas de radio, discos y cassettes y al que no se le ha reconocido su labor como a tantos cómicos olvidados.
Los tartesos, de los que ya hemos hablado en otra ocasión, fueron pueblos autóctonos de finales de la Edad del Bronce que poblaron el sur de España y Portugal, que se fundieron con los fenicios que habían colonizado sus territorios e influyeron en la creación de Tarteso. Eran sociedades agrícolas y ganaderas, mineras y comerciantes.
Hay una exposición en el Museo Arqueológico de Alcalá de Henares llamada los ültimos días de Tarteso para dar a conocer lo brillante de la cultura tartésica que parece que siempre ha estado a la sombra de los íberos, los romanos y los cartagineses. Nace de la fusión de los pobladores autóctonos con los fenicios (s. VIII-V a. C. ). Se exhiben en este museo 230 piezas arqueológicas provenientes de diferentes museos. Allí están expuestas las caras de un relieve recientemente descubiertas y hay una recreación del patio de una casa donde se sacrificaron gran cantidad de animales para un ritual y después todo fue destruido, quedando los escombros y restos de animales en la excavación de El Turuñuelo en Badajoz (Extremadura), siendo todo esto enigmático, lo que pudo ser una hecatombe, la desaparición de Tarteso.
En ese museo con total probabilidad estará expuesta una pieza que me llama poderosamente la atención: una pieza metálica en la que se puede ver dos palomas sosteniendo una piel de toro. Lo que se expresa es algo simbólico. La piel de toro representaba un elemento religioso propio de la fusión fenicia con las culturas autóctonas, en el que se sacrificaba un toro a manos de un héroe o un monarca legendario. El animal representaba el mal y con su sacrificio se dominaba el caos. A partir del siglo VI a. C. hubo un cambio radical, ya no se sacrificaba a los animales y aparecieron en los altares y en las tumbas objetos en forma de piel de toro, es decir, que el sacrificio dio paso al símbolo. En relación a las palomas podemos decir que la diosa fenicia Atargatis, diosa de la fertilidad, consideraba a las palomas como animales sagrados. Las palomas simbolizaban el amor.
El objeto metálico hallado en el yacimiento de El Turuñuelo en Extremadura, en que podemos ver a dos palomas sujetando la piel de toro es una clara evidencia de lo simbólico en los rituales de unas sociedades avanzadas que poblaron España antes de la era cristiana. Es curioso, que el mapa de España, cuando lo vemos en el papel o en una pantalla de ordenador, tiene la forma de una piel de toro, igual que aquella forma que tallaron los tartesos en un trozo de metal. Una gran casualidad que el mapa de España sea similar a esa enigmática pieza.
En mi investigación he encontrado detractores de la civilización tartésica, que niegan que halla sido una civilización y que los hallazgos recientes en Extremadura no corresponden a los tartesos sino a otras culturas. Es verdad que queda mucho por encontrar, pero lo que sí es cierto es que lo que nos decían las crónicas griegas sobre la existencia de una importante civilización está saliendo a la luz.

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